Falocracia

lunes, 15 de febrero de 2010

Uno descubre, por informes más o menos científicos y por opiniones más o menos feministas, que vive en una falocracia; pero son las mujeres las más conscientes de esta circunstancia. Una encuesta del Ministerio de Sanidad advierte que siete de cada diez mujeres, cuando hablan de sexo entre sí, dicen la verdad; cuatro de cada diez admiten que es necesario fingir orgasmos y decirle a su partenaire que es un fenómeno de la naturaleza. Soledad Muruaga, presidenta de Mujeres para la Salud, lo ha analizado por grupos de edad, y llega a conclusiones como: las mujeres mayores de sesenta mentían y fingían para que sus rudos maridos acabasen cuanto antes; las mujeres cuarentonas y cincuentonas perpetúan el "modelo basado en la falocracia, que les produce mucha insatisfacción y por ello mienten a menudo"; las mujeres jóvenes "creen que para ser modernas tienen que seguir el modelo sexual de los hombres, dicen que lo normal es alternar varias parejas y que todas las conductas son válidas, si hay consentimiento". Dicho con otros términos, son las mujeres las que se auto engañan, reproducen un modelo falocrático y regeneran un neomachismo disfrazado de libertad sexual, medida en número de cópulas fuera de la pareja estable. Demasiado rebuscado el argumento para explicar relaciones personales simples, que tienen más que ver con la libertad individual en una democracia que con esa supuesta falocracia.

13 comentarios:

Moncho de Moeche dijo...

Pensaba eu que esto da falocracia tiña que ver coa imposición ós outros da lingua que falamos os galegos, pero xa vexo que ten que ver coa caralloloxía, ciencia que controlo pouco.

Sigmund dijo...

Yo no distingo entre el falo como referente simbólico y el pene como realidad anatómica del ser masculino. Sin embargo, cuando hablo de fase fálica, hago referencia a la primacía de los genitales exteriores como zona erógena y objeto de fantasías en torno a la sexualidad, ya sea femenina, masculina o neutra.

Winston dijo...

While results vary across studies, the consensus is that the average erect human penis is approximately 12.9-15 cm. in length with 95% of adult males falling within the interval (10.7-19.1 cm.). The average penis size is slightly larger than the median size (i.e. most penises are below average in size).

A research project, summarizing dozens of published studies conducted by physicians of different nationalities, shows that worldwide, erect-penis size averages vary between 9.6 and 16 cm. It has been suggested that this difference is caused not only by genetics, but also by environmental factors such as culture, diet, chemical and pollution exposure.

estrella dijo...

muy intenso el estudio, menos mal que su conclusión pone un poco de orden, lo único que supongo que habrá copiado esa clasificación que nos separa en cuarentonas, cicuentonas y jóvenes, no es propio de usted, sr. Rojillo las clasificaiones

Grelous dijo...

De comer orejas se trata que estamos en carnaval.

Siro dijo...

El tamaño, de los demás, no importa.

Sandro dijo...

Lo de que el tamaño no importa se le dice a los que la tienen pequeña, sin embargo lo de que Dios da pan a quien no quiere comer sí que es una pena.

Rita dijo...

Rojillo, calidad en las fotos como siempre, pero ¿a qué se debe últimamente este erotismo? y sobre todo ¿a quién se debe?

Sonia dijo...

Ritita, deduce tú solita...

Galeno dijo...

La confusión que existe entre el personal femenino sobre la falocracia se debe a su desconocimiento real de las trompas de Falopio. La falocracia tiene que ver con ellas y no con el falo. Dichas trompas de Falopio, que algunas mal informadas se creen que son las cogorzas del susodicho individuo, son en realidad unas tubas uterinas u oviductos, o sea, no son grandes penes erectos sino conductos musculares que conectan los ovarios y el útero o matriz. Allí, en esa zona erógena y oscura, hay vida y hay además líquido que estimula la producción de alvéolos femeninos en los ovarios, que al pasar por las trompas de Falopio se acompañan del líquido seminal expulsado por esos deseados falos enormes durante el orgasmo copular, cuando la propietaria de las trompas finge el suyo correspondiente. Ese semen, a menudo de mala calidad, contiene no obstante espermatozoides, que viajan gratis por el epidídimo hasta el útero, donde fecundan al óvulo por más que se resista y se crea un embrión en la cavidad prostática femenina o matriz, lugar húmedo y lóbrego que genera ese rictus de tristeza en la mayoría de los embriones. Es una suerte que la aldosterona ayude en este proceso de ovulación. Podía haber más, pero sólo existen dos oviductos, cada uno conectado a un ovario y a una televisión por cable. Así como sobre las medidas de los falos se dicen auténticas barbaridades y mentiras, sobre las medidas de las trompas de Falopio se dice la verdad (anda la cosa por los 10-12 cm. de largo). Las trompas de Falopio están dentro, por eso no interesan externamente, sin embargo internamente están cubiertas de una mucosa con pliegues plisados, llenos de cilios que ayudan a movilizar al ovocito en su encuentro con los espermatozoides o al cigoto en su implantación en el endometrio. Según una encuesta del Ministerio de Sanidad, 10 de cada 10 mujeres desconocen que la capa media de sus trompas está constituida por músculo liso y la capa más externa por serosa. Tal desconocimiento hace que, nada más dar esa desalentadora respuesta al encuestador oficial, dichas mujeres son sometidas a una ligadura de trompas pagada por la Seguridad Social.

Bea dijo...

Felipe, Edipo sin complejo, tan dotado, tan desnortado, tan despistado, tan desperdiciado… Somos capaces de fingir o no, como te apetezca. Tus tres BB+B

Felipe dijo...

Mi jefe no resiste una mínima medida de pollómetro, pero aun así, le hace creer a la encargada que ella es primera ministra de su falocracia.

Nario dijo...

Funcio, ¡uff, menos mal que no has metido uno de tus comentarios comprometedores en este post erótico!