Ceporro

miércoles, 6 de enero de 2010

Un profesor llamó ceporro a un alumno. Un juez lo condenó por vejaciones. Es justo y necesario que el juez considerase que ceporro, es decir "hombre rudo", es algo que no se le puede decir a un niño de sexto de Primaria. Es justo y necesario que el juez considerase que también le llamó palurdo, es decir "tosco y grosero", a un niño probablemente con modales exquisitos; pero es que, además, le llamo inútil, es decir "no útil", a un alumno probablemente muy capacitado. Es justo y necesario que el juez sólo quisiese oír el testimonio de un par de alumnos, colegas del vejado, quienes se vieron involuntariamente involucrados en una situación burlesca a la que no están habituados. Es justo y necesario que el juez escuchase a los agraviados padres de la víctima, muy preocupados ellos por la educación de su vástago. Es justo y necesario que no tuviese en cuenta las declaraciones del resto de los profesores sobre la calidad personal y profesional de su compañero. Es justo y necesario que el juez de la Audiencia de Valencia -¡Ah, los jueces de Valencia!- condenase al profesor a pagar una multa de 300 euros, que ha de detraer de su exagerado e inmerecido salario. Mientras, todos, políticos incluidos, hablan de que es justo y necesario reforzar la autoridad del profesor en el aula.

8 comentarios:

Charito dijo...

El ceporro es el juez. Dentro de nada a los niños no se les va a poder ni elevar la voz para no dañar su sensibilidad, sin embargo en la tele se les deja que vean programas basura en los que la gente no hace más que gritar e insultarse.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA DE PORRAS!

Para los clientes más ceporros, ¡una de porras! En Bar Marcón las preparamos riquísimas poco antes de que salga el sol. Hacen faltan pocos ingredientes pero de primerísima calidad: harina de trigo de otro costal al 72% de extracción, agua de manantial pirenaico, levadura de panificación artesana, sal marina del Mar Muerto por Defunción. La preparación requiere un título de técnico superior en porras, de la familia profesional de Alimentación y postres de FP: diluir la levadura en agua templada en un barreño mezclador de aluminio recién comprado; añadir la sal y la harina, con alegría, con garbo, con generosidad, de tal forma que quede una masa homogénea, sin grumos y sin complejos de inferioridad; ayudarse de una amasadora o pedir ayuda a una amasadora profesional (mejor tailandesa); remover con la mano lo suficientemente limpia como para no levantar sospechas durante 5-10 minutos, salvo que uno se sienta realizado al hacerlo, con lo que podría prolongar el tiempo de remoción indefinidamente; esperar unos 30 minutos a que la masa fermente, utilizando mientras tanto la mano amasadora para otros menesteres más placenteros; cortar la masa de modo que cada porra tenga una longitud y grosor similares a la porra del cocinero; freír las porras en aceite de oliva virgen, que el virgen siempre dio bien con las porras; retirar del aceite caliente, el aceite; agarrar las porras como siempre; servir; comer; pagar; irse a la porra.

Canuto dijo...

¡CEPORRO!
Flipo con ese nombre.

Pedro Jose dijo...

La justicia como siempre dando la nota.(Justa !eh!).Saludos

Siro dijo...

¡Pobres padres!

Belén dijo...

Felipe, Rey Mago de la Unión Europea, gracias por los regalos anónimos que nos has dejado a las tres.
Se nota tu buen gusto y que conoces bien el nuestro, pero mira que eres ceporro con lo de mantener el anonimato.
Tus tres BBB alucinadas con tu incienso.

Luis de Carnota dijo...

¡CEPORROS PERO EN INGLÉS!

Xa está ben de falar nese dialeto paleto. Bye, bye, my friend.

Zapata dijo...

Canuto, para su conocimiento le diré que en el D.F. a los porros también les llamamos carrujos, chubis o toques y a la deliciosa colilla final la llamamos chicharra, chora o bacha. Hace unos años comprábamos maría en ramas o colas pero ahora hay tanto menudeo que es muy fácil conseguirla amarquetada. Saludos desde México y que el humo cruce el Atlántico.