Zorra

viernes, 20 de noviembre de 2009

Brutalidad y crueldad, buena intención y mala repercusión, ternura implícita y violencia explícita, en la campaña “Hit the bitch” (“golpea a la zorra”). Una ONG danesa, cuyo fin es proteger a los niños expuestos a la violencia doméstica, ha lanzado un videojuego en el que un usuario machista, provocado por una guapa mujer o supuesta puta, puede con su ratón lanzar bofetadas a diestro y siniestro sobre la zorra, que finalmente cae derribada y malherida, a la vez que el maltratador recibe puntos por su puntería. Usar la violencia contra la violencia parece que no funciona. Falla el mensaje, pero ¿falla el emisor o falla el receptor? La imagen no es culpable. La pantalla es un espejo en el que nos negamos a vernos reflejados.

8 comentarios:

Lulú dijo...

El vídeo es brutal y pretende que los maltratadores aparezcan como inhumanos, pero los machistas que lo vean pueden llegar a animarse a zurrar a sus parejas, no hay que olvidar que son unos descerebrados.

Felipe dijo...

Sé que mi jefe, que es un maltratador de trabajadores masculinos, con la encargada es un perrito faldero sumiso al que le gusta que le azoten. Lo sé porque un día se me olvidó una pequeña cámara encendida en su despacho.

Berta dijo...

Felipe, Führer del Hardcore, tú sabes que, aunque somos tres, nunca te maltrataríamos, a no ser que nos lo pidieras expresamente en una desesperada búsqueda de placer sadomasoquista. Besitos bizarros de tus tres BBB.

Funcio dijo...

Na Xunta dende hai seis meses nin siquera se dan golpes cos puños na mesa. Todo son caricias. Da gusto ver aos xefes de servizo facéndolle carantoñas ás administrativas e auxiliares, aos subalternos acariciando ás da limpeza ou aos do parque móvil acariciando ás de seguridade. A miúdo as caricias dan paso a cóxegas e sorrisos.

Nario dijo...

Funcio, ¿las cóxegas no son las cocochas?

Pancho dijo...

Esquizo, antes de que se te ocurra decir que los golpes son buenos, golpéate tú solito, que yo me canso.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA DE ZORRA GOLOSA!

Recomendamos un plato aristocrático y complejo, exclusivo de nuestro restaurante: la Zorra golosa. Para cuatro personas de alto standing, hacen falta: una zorra cazada por lords británicos, un pollo grande de corral de palacio, hilo de seda de Bombay, 250 gramos de ciruelas de California sin hueso pero con hueso de ciruelas gallegas, 250 gramos de pasas que te pasas, 250 gramos de orejones de albaricoque de la marca Príncipe Carlos, 100 gramos de piñones fijos, una trufa o dos (si los comensales son muy truferos), 250 gramos de salchichas de Baviera ahumadas en Navia de Suarna, manteca de cerdo o mantequilla Marlon Brando, aceite lubricante, brandy u orujo con graduación de retirada de carné. La preparación es brutal: despellejar la zorra, aunque en principio se resista; abrirla en canal, aunque le moleste; dejarla sola al sereno de la noche fría en la terraza, aunque la oigamos titiritar; mojar esa noche, si te dejan; remojar las ciruelas, las pasas y los orejones, cortados a trozos poligonales, en coñac al menos durante cuatro horas; leer mientras tanto un tratado sobre la caza de la zorra; freír en una cazuela con manteca las salchichas cortadas a trozos poliédricos; añadir, cuando están a medio freír las salchichas (lo cual se nota porque no están fritas del todo), las frutas escurridas, los piñones y la trufa laminada cual ostias catedralicias; salpimentar; dejar cocer unos veinte minutos a fuego suave, mientras se termina de leer otro capítulo del tratado de caza; limpiar el pollo, que del corral siempre viene que da pena de sucio; salpimentarlo y untarlo con manteca por dentro y por fuera, para que luzca; rellenar totalmente el pollo, con el relleno un poco frío, por los agujeros de detrás, aunque se sea pollófobo; coserlo con un hilo grueso de seda, con las iniciales del bar; atar las patas y las alas para que no pierda la forma y sobre todo no vuele; poner el pollo en una cazuela honda con la manteca, el aceite y el jugo de remojar las frutas; tapar con papel de aluminio, por si tiene vergüenza; meter en el horno bien caliente, el horno; bajar la temperatura del horno, por lo del cambio climático; darle un par de vueltas; darle un par de vueltas a por qué se llama zorras a las prostitutas; regar con el jugo de la cocción, mejor que con la manguera del jardín; añadirle una copa de brandy u orujo, y beberse otra brindando por el puto pollo; esperar dos horas, leyendo más capítulos del tratado de caza; agarrar a la zorra por las orejas; rellenarla con el pollo relleno; coserla con hilo de seda a punto de cruz; meterla al horno, aunque se siga resistiendo, y dejarla allí otras dos horas; aprovechar la piel para hacerse un bolso de zorra; disimular; trocear; emplatar; servir.

Siro dijo...

Están verdes...