A la cubana

miércoles, 18 de noviembre de 2009

A la cubana, le gustaba Obama. A la cubana, le defrauda Obama. A la cubana, le enseñaron de niña a cocinar arroz a la cubana, porque arroz, huevos, tomates, plátanos, harina, aceite y sal aún había. A la cubana, le hacía ilusión untar con aceite su vieja taza de desayuno, llenarla de arroz hervido y volcarla, a modo de flan, con salsa de tomate y huevo frito encima, a modo de homenaje ancestral a la bandera de la vieja madre patria, y abrazarlo con los plátanos fritos, a modo de guirnalda tropical caribeña. A la cubana, ya no le ilusiona esa presentación festiva, extiende el arroz en el plato y revuelve todo lo demás. A la cubana, le aburre el arroz a la cubana. A la cubana, le aburre Obama. A la cubana, le cuesta entender los discursos de los gringos en la Cumbre Mundial sobre Seguridad Alimentaria de Roma, donde hablan de derecho a la nutrición y al desarrollo. A la cubana, le cuesta entender que el país de Obama lleve medio siglo bloqueando la entrada de alimentos al suyo. A la cubana, le dicen sus hijos que están hartos de arroz a la cubana.

11 comentarios:

Lulú dijo...

Rojillo, habría que hacer un homenaje a las mujeres cubanas, que se han apañado para sobrevivir al machismo castrista y al bloque norteamericano.
Antes de que algún machista ibérico morboso, de esos que hacen turismo sexual por la isla, comente que le gusta que le hagan una "cubana" a la cubana, o sea, que lo masturbe una cubana con sus grandes pechos, le recomiendo al mismo que se haga el "candado chino", o sea, que se haga una felación a sí mismo, si tiene flexibilidad suficiente y tamaño de pene suficiente.

Malpicán dijo...

Rojillo, cando vostede fala de Cuba a min tráeme sempre recordos do meu pai, que traballou nos inxenios do azúcar alá polos anos vinte, antes de voltar para Galicia e casar coa miña nai. Algo me contou de rapaz das súas andanzas con algunhas mulatitas, aínda que non entraba en detalles por respeto á miña nai. Pode ser por esas historias que eu son un enamorado das mulatas aínda hoxe. Pérdenme as curvas e as mulatas teñen máis curvas que a baixada a Malpica. Ata a miña Santa se ríe có meu mulatismo, pero sempre admirou o ben que bailo salsa e merengue nas verbenas das festas.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA DE ARROZ LUBRIGANTE!

Que a nadie le parezca mal, pero en nuestro restaurante no podemos servir un arroz a la cubana proletario, porque nuestros clientes no lo piden. Ellos degustan nuestro exquisito Arroz con lubrigante. Hacen falta: un lubrigante de la ría de Arousa que no consienta que le llamen bogavante, una cabeza pensante de ajo, un pimiento verde musgo, un pimiento rojo cereza, una cebolla pequeña pero acostumbrada a no llorar, dos tomates de la misma rama, 350 gramos exactos de arroz o, si se es más meticuloso, 2.715 unidades de arroz integrales e íntegras, un litro de fumé hecho con marisco en el mismo día, una pizca de azafrán del Nepal, dos decilitros de aceite de oliva con certificado de virginidad, sal del mar Caspio. Ponemos al fuego de la vitro de última generación un recipiente de diseño con el aceite; en cuanto esté bien caliente, el aceite, echamos con sumo cuidado los ajos, la cebolla, los pimientos y el tomate, bien picados, pero sin que se mezclen entre sí más de lo necesario, para evitar roces y envidias; dejamos freír lentamente, que la paciencia es una virtud; añadimos el azafrán, a pesar de lo que cuesta; cortamos el lubrigante vivo, sin que nos tiemble el pulso, dejando los trozos sobre la cáscara; aprovechamos el líquido que suelta para la fritura, aunque parezca cruel; le damos unas vueltas; le damos unas vueltas a la cabeza, para reflexionar sobre lo que estamos haciendo, sobre lo que cuesta este plato, sobre lo que cuesta un arroz a la cubana y sobre la vida en general en las islas caribeñas; añadimos por encima, porque es más fácil, el arroz; añadimos el fumé caliente, sin haber fumado; dejamos hervir, porque seguimos pensando que la paciencia es una virtud, a pesar del calor y el vapor sofocantes; pasamos todo a una cazuela de barro de artesanía de Buño; salamos al gusto, y al lubrigante; metemos al horno de leña durante 17 minutos; esperamos 59 segundos más, para darle un aire televisivo; retiramos, emplatamos, servimos y cobramos en relación calidad-precio.

Pirulo dijo...

Con las fotos de mulatas que salen en este blog se ve que la raza blanca lo tiene jodido.

Camagüey dijo...

Ni Obama es Dios, ni Fidel es el Espíritu Santo, ni probablemente existan Dios y el Espíritu Santo, pero lo que sí fue real y fue imprescindible fue la Revolución y lo que permanece es el espíritu de San Che en esas madres cubanas capaces de hacer de un arroz un milagro cubano cada día, a pesar del bloqueo criminal, no comercial.

Siro dijo...

En Miami fast food a la cubana.

Felipe dijo...

Mi jefe cuando va a Varadero prefiere langosta, porque el es un empresario rico y porque para un buen arroz a la cubana hacen falta un par de huevos y un plátano grande.

Berta dijo...

Felipe, Marqués de la Seducción, si te dan miedo los contactos por la red, si prefieres el morbo del donjuanismo personal, nos hacemos jineteras del malecón de La Coruña, o sea, prostitutas del muelle (pero seleccionando clientes, eh). Besitos de tus tres BBB.

Funcio dijo...

No comedor da Xunta dende os anos oitenta, en homenaxe ás relacións de Don Manuel con Cuba, sempre poñen arroz a la cubana os martes e os xoves. Nembargantes, dende hai seis meses, non se sabe ben se pola política xeral de austeridade, se por solidariedade có pobo cubano ou se por apoio ao bloqueo estadounidense, o arroz a la cubana non leva ovos nin plátano fritido e a salsa de tomate foi substituída por ketchup. Eu sempre pido caldo de nabiza.

Nario dijo...

Funcio, ¿será por ahorro o por reciclaje que en el comedor xunteiro después de un día con lentejas viene otro con crema de legumbres?

DamN dijo...

he tenido la suerte de conocer varios cubanos en mi corta vida. la ultima fue una cubana... Que espiritu tiene esta gente....es impresionante.

Larga vida.....al rey?