Dublineses

jueves, 26 de noviembre de 2009

Cuando Joyce publicó Dublineses (1914), con los niños como protagonistas, la sociedad no encajó sus sátiras ácidas sobre las clases medias y bajas. Si Joyce hubiese publicado Dublineses a finales del siglo XX, podría haber incluido un relato sobre la pederastia en la Archidiócesis de Dublín, satirizando a la clase eclesiástica. Tenemos que conformarnos con el menos literario Informe Ryan: medio centenar de sacerdotes pecando reiteradamente al cometer actos impuros con niños, dos decenas de miembros de la jerarquía católica encubriendo a los pederastas, cuatro obispos velando por el prestigio de la Iglesia, un sacerdote confesando haber abusado de un centenar de niños, otro abusando cada dos semanas de niños durante un cuarto de siglo, policías descubriendo delitos de pederastia y comunicándolos a la diócesis en vez de a la fiscalía, etcétera, etcétera. Connivencia, inmunidad, hipocresía.

9 comentarios:

Siro dijo...

Amarás al prójimo.

Siro dijo...

Amarás al próximo.

Bea dijo...

Felipe, Infante de Europa, nosotras estuvimos en Irlanda y no tuvimos ningún problema con el inglés. Tampoco en Francia con el francés, sin embargo en Grecia con el griego Belén y yo sí los tuvimos, porque no nos entraba; a Berta ya sabes que le entra todo, tiene facilidad, es facilona. Besos de tus tres BBB.

Felipe dijo...

Mi jefe estudió siempre con curas y no sufrió de abusos sexuales, pero desde que los curas lo llevaron de excursión a una granja escuela le vuelven loco las ovejas y las gallinas.

Funcio dijo...

Nas vésperas do Nadal, os funcionarios somos coma nenos: traballamos coma se xogaramos, usamos o computador coma unha play station, saímos a tomar Aquarius en vez de café, cantamos panxoliñas, asubiamos las mañanitas del rey David, compramos lotería da Xunta pensando nos Reis Magos… Todo é tan infantil que calquera abuso parece unha aberración.

Nario dijo...

Funcio, ¿abuso no es lo mismo que acoso, verdad?

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO COCINA!
¡UNA DE POLLITOS RELLENOS DE TRUFAS!

No todo lo que se hace con los más pequeños es una abuso, a veces es una exquisitez, como nuestros: POLLITOS RELLENOS DE TRUFAS. Para seis personas viciosas hacen falta: 3 pollitos ingenuos, 300 gramos de setas del bosque de Caperucita, 60 gramos de trufas del bosque de Blancanieves, 2 escalonias de las excolonias (pongamos Cuba y Filipinas), 1 vasito de oporto de Oporto, mantequilla de la marca Último tango, aceite olívico, sal y pimienta o azúcar moreno; arroz salvaje africano. La preparación tiene su aquel: limpiar los pollitos con cuidado en un jacuzzi, en el que los seis comensales entablan con ellos relación y disfrutan de sus correrías; limpiar las setas en la ducha a temperatura templada, para que no se estremezcan y arruguen; secarlas y trocearlas a traición; picar las escalonias, aunque griten; saltear en un sartén con un dedal de aceite las setas y las escalonias, que suelen hacer buenas migas; lavar el dedal y usarlo para coser cualquier botón; incorporar, pasados unos minutos, las trufas, picadas en su propio jugo, para que se sientan en un ambiente familiar y el picado no sea un trauma para ellas; salpimentar; entretener a los tres pollitos tocándoles el piquito y el rabito; manosearlos y, cuando se crean que el asunto va de toqueteos, matarlos por sorpresa, abrirlos en canal, rellenarlos con la salsa trufera y atarlos para que no pierdan la compostura y para que no pierdan el morbo; sazonarlos, para que sientan el placer del escozor; untarlos con una nuez de mantequilla, especialmente por sus zonas erógenas; ponerlos, tras la excitación, en una bandeja con un poco de aceite; hornearlos a fuego medio-alto durante unos 30 minutos; leer mientras tanto un capítulo de Dublineses de Joyce; regarlos de vez en cuando con caldo de ave, para que se sigan sintiendo cómodos; regarlos con el propio jugo que sueltan al excitarse; domesticar aparte el arroz salvaje; hervirlo en una cazuela con sal durante 5 minutos, para que se vuelva aún más sumiso; retirarlo del fuego y de la circulación; dejarlo reposar una hora en el agua, para que reflexione sobre si vale la pena su rebeldía; escurrirlo y ponerlo a caldo; meterlo en moldecitos untados con mantequilla, para que sienta un placer sublime al menos una vez en su vida; comprobar si los pollitos están tiernos; retirarlos de la fuente, sin molestarlos mucho; susurrarles palabras cariñosas al oído; partirlos por la mitad sin miramientos; recoger el jugo y el relleno con delicadeza; añadir el jugo de la fuente de asar los pollitos; añadir el vasito de oporto; beberse un chatito de oporto a la salud de los pollitos; emplatar y servir los pollitos acompañados del relleno, de los arroces y de la salsa, para que nunca se sientan solos. Comerlos con fruición, sin contárselo a nadie, para que no haya malas interpretaciones.

Galeno dijo...

Debemos entender la pederastia como una enfermedad y entender a los pederastas como enfermos, sobre todo si son además sacerdotes y particularmente si son sacerdotes dublineses, no obstante, no todos son enfermos en el mismo grado. Los más enfermos son los que padecen pederastia precoz, es decir, que les gusta mantener relaciones sexuales con los zigotos de futuros niños. A los pederastas precoces les excita muchísimo la célula resultante de la unión del gameto masculino con el femenino pues saben que su citoplasma y sus orgánulos son siempre de origen materno al proceder del óvulo, lo cual les pone sobremanera. Ellos son precoces pero no les importa esperar a la fecundación masturbándose mientras el zigoto resultante experimenta un proceso denominado segmentación, en el cual se producen varias mitosis consecutivas y se origina una masa de células embrionarias, los blastómeros, que conforman la mórula, que posteriormente evoluciona a blástula; pocas cosas hallan ellos más excitantes que una mórula y una blástula. Claro que para ellos en el zigoto es más erógena la zona del polo germinativo, donde se sitúa el núcleo y donde se desarrolla toda la actividad metabólica, que la del polo vegetativo, donde se acumulan las substancias de reserva o vitelo, que resultan un poco repulsivas, por pringosas, para el manoseo. Los pederastas precoces han de ser muy rápidos en sus relaciones ya que el zigoto sufre una serie de divisiones mitóticas que dan origen a un rápido incremento en el número de células que lo conforman, pues se divide en 2 blastómeros, luego en 4, en 8… y así sucesivamente durante el paso del zigoto a lo largo de la trompa de Falopio hacia el útero, donde se halla estratégicamente situado el pederasta precoz, al cual le encanta pillar al zigoto en la zona pelúcida antes de que las divisiones subsecuentes a las 12 células den origen a la mórula. El que no ha probado este tipo de contactos tan placenteros no tiene derecho a opinar, a no ser que sea médico de carrera como un servidor.

Pibe dijo...

Sólo hago sexo con niñas de 18 años, me excita estar en el límite.