Abstención

viernes, 30 de octubre de 2009

La abstención es una de las opciones políticas ante la toma colectiva de decisiones. Stricto sensu, la abstención es pasiva. Stricto sensu, la abstención activa es la suma del voto en blanco y el voto nulo. Lato sensu, la abstención es pasiva cuando no se acude a las urnas, pero la abstención también puede ser activa cuando se ejerce en una institución. Por ejemplo, si un grupo político plantea en una institución una cuestión que no es de su competencia, otro grupo podría abstenerse de modo activo, lo cual pondría en evidencia tanto el errado planteamiento de la cuestión como la ineptitud del grupo que la plantea. Bien decía Enrique Múgica que "la democracia no es el silencio, es la claridad con que se exponen los problemas y la existencia de medios para resolverlos".

8 comentarios:

Rita dijo...

Me abstengo de hacer comentario sobre este post, porque soy incompetente. Adiós.

Susiño dijo...

Rojillo, ¿abstención es lo mismo que abstinencia?, ¿hay abstinencia activa?

Galeno dijo...

El síndrome de abstención es el conjunto de reacciones físicas o corporales que ocurren cuando una persona con adicción a una sustancia (alcohol, etanol, tabaco u otras drogas) deja de consumirla y decide no votar. Este síndrome también puede presentarse en algunas patologías psicológicas como la dependencia emocional, en la que no se depende de una sustancia o droga, pero sí de afecto desmedido hacia otra persona, que puede ser de otro partido político, presentando el individuo somatización o sodomización. Aunque los síntomas varían en forma e intensidad de acuerdo con el producto empleado y el tiempo que lleva desarrollándose la dependencia (y la Ley de Dependencia va para largo), en todos los casos se debe a que se ha alterado el funcionamiento normal del sistema nervioso e el sistema de calefacción. El síndrome de abstención se denomina vulgarmente mono, por lo guapo que se pone el paciente que lo sufre. En términos generales, las sustancias adictivas poseen compuestos semejantes a los neurotransmisores, compuestos químicos empleados por las neuronas (de los que las tienen) para comunicarse entre sí mediante tarifa plana, encargados de desencadenar la actividad de los centros cerebrales de recompensa o placer, los cuales permiten la expresión de emociones gratificantes como entusiasmo, alegría, serenidad o excitación de la libido. Precisamente por ello hay quienes los utilizan para enfrentar momentos difíciles, mientras que otros las utilizan para enfrentar momentos fáciles. Pero, el uso frecuente de drogas, tabaco rubio o alcohol exige cantidades cada vez mayores para lograr el mismo efecto; a este hecho se le conoce como tolerancia o talante, y ocurre porque las sustancias adictivas sustituyen gradualmente la creación de neurotransmisores que desencadenan sensaciones de bienestar o estado de bienestar. En consecuencia, el paciente pierde la capacidad de experimentar gozo y tranquilidad de manera natural, y sufre una dependencia o consumo compulsivo para no sufrir una serie de malestares como ansiedad, nerviosismo, alucinaciones, sudoración, temblores, escalofríos, insomnio, vómito o todo a la vez, resultando un ser algo repugnante pero con sus derechos. El abuso de sustancias no siempre crea dependencia física, sino psicológica, la cual se basa en el deseo continuo de consumir un químico (o un físico, si está bueno) para hacer frente a situaciones que generan malestar. Aunque también es muy difícil de superar, tiene la peculiaridad de que cuando se deja de emplear la droga no se manifiestan cambios en el organismo, es decir, no hay síndrome de abstención, sólo alteraciones emocionales y de conducta política, tendiendo al transfuguismo. El uso continuo de sustancias que actúan sobre el sistema nervioso es responsable de dependencia física, ya que el cuerpo se adapta a ellas y el cerebro experimenta un cambio en su estructura y desempeño, de manera que sólo puede funcionar normalmente ante la presencia de dichos químicos, sin olvidar que cada vez requiere mayores dosis para obtener efectos placenteros. No obstante, lo mejor al notar el más leve síntoma de abstención es votar en blanco.

Galeno dijo...

El síndrome de abstención es tan complejo que puede ser que no haya quedado del todo claro. Cada sustancia actúa en forma particular en el cerebro del individuo que duda si votar o no y no todas generan dependencia física o política, ni síndrome de abstención. Para explicarlo mejor, y porque hoy dispongo de tiempo, podemos recurrir a una clasificación general de dichos químicos en tres grupos. En el primero, lo depresores en dosis pequeñas generan euforia, pero cuando son altas relajan la actividad del cerebro, produciendo aturdimiento y letargo, incluso la muerte al paralizar la actividad nerviosa que controla al aparato respiratorio; si se da este caso, se produce lo que se llama abstención permanente o eterna; muchos de estos compuestos se utilizan con finalidades médicas, como tranquilizantes (narcóticos) o inductores del sueño (hipnóticos); los más conocidos son el alcohol, benzodiacepinas, fármacos calmantes, solventes y adhesivos; los tres primeros generan dependencia física y psicológica, los dos últimos sólo psicológica, según se ha comprobado hasta la fecha (sábado 31 de octubre de 2009). En el segundo, los estimulantes incrementan la actividad del sistema nervioso central o céntrico; suelen generar mejoría del estado de ánimo y del estado civil, sensación de felicidad y tontería, aparente aumento de la capacidad mental y física, falta de sueño y apetito, así como mayor actividad sexual en general; este grupo incluye anfetaminas, metanfetamina (speed), metilendioximetanfetamina (éxtasis), fenciclidina (polvo de ángel, con perdón), cocaína, nicotina y cafeína; todas estas sustancias generan dependencia física y psicológica en distinto grado, además de síndrome de abstención. En el tercero, los alucinógenos o psicodélicos producen la impresión de percibir imágenes o sonidos que no pueden captarse ordinariamente con los sentidos, y son empleados por algunas culturas en rituales o en discotecas de moda; producen aumento en la actividad de algunos centros cerebrales y comerciales, dilatación de las pupilas, frío en brazos, piernas y otras extremidades, sensación de hormigueo en el estómago o bien hormigueo real provocado por hormigas rojas africanas; así mismo, llegan a generar experiencias muy placenteras o terroríficas, que viene siendo lo mismo; en esta categoría encontramos el LSD, marihuana, mescalina o peyote y psilocibina; existe discusión acerca de su capacidad para generar dependencia psicológica, en tanto que la de tipo físico y el síndrome de abstención parecen estar por completo ausentes, salvo en sustancias específicas como la ketamina (consumida por el grupo Ketama) o la fenciclidina, cuya capacidad de provocar dependencia, tanto física como psicológica, está comprobada y más que comprobada por médicos de familia de la Seguridad Social. Quiero suponer, aunque no es mi especialidad, que abstención y abstinencia es lo mismo.

Rou Covarela dijo...

La abstención carnal santifica al que la practica, incluso en el seno de matrimonio.

Luis de Carnota dijo...

Rojillo, se tódolos políticos incompetentes se tiveran que abster, só habería abstención nas votacións.

Sinda dijo...

Galeno, aclárame una duda: ¿tú has estudiado en la Facultad de Medicina de la Universidad de La Coruña?

Bakunin dijo...

Hay que abstenerse no sólo en las votaciones sino en la participación política mientras no se promueva la autonomía de cada individuo.
¡NO AL GOBIERNO!
¡NO A LA AUTORIDAD OBLIGATORIA!
¡NO AL ESTADO!
¡VIVA LA ACRACIA!
¡VIVAN LAS ASOCIACIONES DE INDIVIDUOS LIBRES!