Utopía

martes, 18 de agosto de 2009

Hay quien presenta la Utopía de Tomás Moro como antecedente del socialismo. La sociedad reglamentista y elitista de Utopía poco se parece a la sociedad que propone el socialismo democrático. Utopía es una isla artificial, con forma de media luna y una gran bahía, creada por sus propios habitantes, quienes cavaron una gran fosa por la cual dejaron entrar el mar. Tiene cincuenta y cuatro ciudades-estado regularmente repartidas y una capital, Amaurota, en el centro de la isla. Los ciudadanos se turnan con los labradores. El urbanismo es racional, con casas idénticas, luminosas, ventiladas, con puertas hacia la calle y hacia el huerto, aunque no pertenecen a los ciudadanos, porque en Utopía no hay propiedad privada, y cada diez años son sorteadas. La organización política parte de la familia patriarcal, en la que el hombre más viejo tiene la autoridad. Cada treinta familias eligen anualmente a un sifogrante y cada diez sifograntes eligen anualmente a un filarca o traniboro. Los sifograntes de cada ciudad eligen por voto secreto a un príncipe vitalicio, entre cuatro candidatos elegidos por el pueblo, uno por cada cuarto de la ciudad. El príncipe cuenta con el Consejo de traniboros como órgano consultivo. Las consultas y disputas políticas fuera del Consejo se castigan con la pena de muerte, para evitar tanto la conspiración como la tiranía. Tres conclusiones breves e irreverentes: primera, tiene mérito lo de leer la Utopía de Tomás Moro en verano; segunda, por mucho calor que haga en una playa de media luna, cuesta ver su relación con el socialismo; tercera, la solidaridad en Utopía anticipaba la modernidad.

18 comentarios:

Sonia dijo...

¿Qué es la utopía? ¿Y tú me lo preguntas? La UTOPÍA eres tú.

Charito dijo...

Pues yo estoy leyendo "Cien años de soledad" de Gabriel García Márquez, que, como sabes, rojillo, es la historia de los Buendía, la estirpe que estuvo condenada a vivir esos cien años de soledad. Los Buendía pudieron descansar en paz cuando nació la primera criatura procreada en el amor verdadero. José Arcadio Buendía y su esposa, Úrsula, son los procreadores de José Arcadio Buendía, el hijo mayor, y Aureliano Buendía, que más tarde sería coronel y Amaranta, la menor; de estos tres nacerán cuatro generaciones que, de manera cíclica como la historia, se irán relacionando y procreando entre ellos mismos, salvo algunas excepciones. Ésta familia acompañada por otros esposos, mujeres y niños, cruzan la sierra y en un lugar desierto encallado en el Caribe fundan el pueblo de Macondo; el pueblo es testigo de la felicidad, de la tristeza, de la fortuna y de la desdicha en donde dignamente, durante mas de cien años, vivieron los Buendía. Guiado por el asombro y la imaginación, José Arcadio Buendía se trastorna con la magia y las invenciones que Melquíades lleva a Macondo cada año con el circo. La obsesión de José Arcadio por las empresas mas inimaginables y su cercana relación con el gitano, Melquíades, son las constantes que marcaran y confirmarán su destino y el de toda su familia. Las relaciones de pasión, amor y odio más fuertes y destructivas se darán en el transcurrir de cuatro generaciones impregnadas por la superstición, el miedo, la religión, la soledad, la inocencia y la solidaridad (en esto se parece a la Utopía de Tomás Moro). Los nombres se van perpetuando de generación en generación como los lazos carnales entre los primos y las tías, los hermanos y las abuelas, etcétera. Por la vida de los Buendía conocemos la historia de Macondo, del Caribe y de América: la devastación de la tierra con la fiebre de los bananos, una guerra civil, la creación de los sindicatos, etcétera. Los Aurelianos son pensativos, meditabundos y combativos; los José Arcadios son parranderos, obsesivos y locos. De estas historias personales, que construyen la gran historia familiar, nacen y viven los seres más extraños, mágicos y desolados que el mundo allá antes visto. Es una historia que en la playa entra muy bien, si te concentras en ella, y te permite librarte de moscones. A cada uno que se me acerca le pregunto si sabe dónde está Macondo. Si no lo sabe, lo mando a la mierda. Se suelen quedar cortados, estos incultos ligones de playa.

Anónimo dijo...

cómo me gustaría pasear por la playa de una isla desierta cogida de la mano de Rojillo.com

Cuca Fandiño dijo...

La Coruña es la ciudad de la utopía de Javier Losada. Utopía, pía, pía. La ciudad de las personas felices y los concejales jubilosos. Utopía, pía, pía. Pía, pía, pía, sigue piando que el piar se te está acabando.

Salvador Fernández dijo...

Yo en verano leo El Principito y La Voz de Galicia, que son muy parecidos.

LULÚ dijo...

utopía es el restaurante que hay enfrente de la playa de Riazor, donde mi hembra macho y yo nos resfregamos despues de un buen chapuzón.

Siro dijo...

En la isla de Utopía no se puede atracar, hay que seguir navegando.

Luis de Carnota dijo...

A Xunta de Feijoo está chea de sifograntes, traniboros e enchufados.

Akito dijo...

Sayonaravengokitofotochicapajalitamevoy

Rubén dijo...

Mientras otros buscan su utopía en la playa, yo estoy aquí en mi oficina con "muchísimo" trabajo, releyendo la primera parte de "Los pilares de la Tierra", que, por si alguno no lo ha leído, va de que en la plaza pública de una pequeña ciudad de Inglaterra esta preparándose un ajusticiamiento. Van a colgar a una persona. Un sacerdote, un monje y un caballero lo acusan de robo, y el sheriff lo condena a muerte. Antes de morir canta una extraña y triste canción. Cuando por fin muere, una mujer embarazada maldice públicamente a los tres y huye de la ciudad. Tom es un maestro de la construcción en piedra que estaba construyendo una casa para el hijo de Lord Percy Hamleigh (pensada para su futura boda con Lady Aliena, hija de Lord Bartholomew de Shiring). No había aún terminado la construcción, cuando el mismo William Hamleigh, el futuro esposo, le comunico, sin previo aviso y lleno de ira, que dejara el trabajo. Este había sido rechazado por su pretendida. Tom tuvo entonces que enfrentarse al noble para que este le pagase su parte al no querer pagar lo adeudado, indisponiéndose con este personaje tan influyente. Desde entonces Tom, su mujer Agnes y sus hijos Alfred y Martha buscan de ciudad en ciudad trabajo para poder mantener a su familia. Tom busca un lugar donde construyan una catedral y trabajar así en su sueño, rechazando trabajos menores. En su camino son robados por unos forajidos y ahora no le quedan mucho para sobrevivir. Cualquier trabajo parece bueno en estos momentos pero es difícil conseguirlo. El invierno llega y siguen errando por los bosques y empiezan a padecer hambre. Si te interesa, sigue leyendo.

Rubén dijo...

Agnes, su mujer, está a punto de dar a luz en el bosque. Logra tener a su hijo pero ella muere desangrada y débil por las condiciones tan duras y sin la debida asistencia (no había Seguridad Social). Exhaustos, el resto de la familia continúa vagando dejando al bebe junto a la tumba de su madre, seguros de su muerte tanto si lo abandonan en el bosque como si lo llevan consigo. Entre el delirio y el cansancio, arrepentido por el abandono de su hijo y volviendo sobre sus pasos para recuperar a su bebe, despierta en una cueva donde es cuidado por una mujer, Ellen, que vive con su hijo en medio del bosque. Es la segunda vez que se encuentran. La primera fue aquella en que les robaron y ella apareció de improviso cuidando a su hija herida y dándoles consejo de adonde ir a buscar trabajo. Ahora Tom estaba sin su mujer y ella buscaba un hombre como él. A partir de entonces siguieron juntos el camino como si fueran marido y mujer. Las noticias de Ellen contándole que el niño había sobrevivido y lo cuidaban ahora en un pequeño monasterio en el bosque, le llenan de alegría. No obstante, deciden dejar el niño en el monasterio donde será buen cuidado y alimentado. Llegan al palacio del obispo de Kingsbridge, pero no hay trabajo para él. Siguen hasta el castillo de Lord Bartholomew donde a duras penas le dieron trabajo después de que pusiera de manifiesto, que sus defensas estaban algo deterioradas. En esas fechas había muerto el Rey Henry y entre los caballeros feudales había un movimiento inusual preparándose para una posible lucha por la sucesión. El sucesor natural sería el futuro Rey Stephen of Blois, con mejor disposición que el anterior monarca hacia la iglesia y por tanto apoyado por ésta. Philip of Gwynedd, es prior de una pequeño monasterio en el bosque. Él sabe de una rebelión en marcha para proclamar reina a Maud en lugar de Stephen, con el apoyo de los señores Bartholomew of Shiring y Robert of Gloucester. El sabía el secreto y lo iba a poner en conocimiento del Obispo de Kingsbridge para alertar a este y al futuro Rey Stephen. No pudiendo contactar con él, confió su información a Waleran Bigod, el archdeacon del obispo. En los días en que Philip se encuentra en Kingsbridge, el prior del monasterio muere, iniciándose así las elecciones para suceder al mismo. Con la ayuda del archdeacon del obispo Waleran (que tenía noticias de Philip y de su buen hacer en el pequeño monasterio de St-John-in-the-Forest) logró llegar a ser el prior de ese monasterio frente al otro aspirante Remigius, a cambio de apoyar a Waleran en un futuro para ser el candidato a suceder al actual obispo. Philip no estaba acostumbrado a estos negocios pero al final aceptó por el bien de la Iglesia. Tenía trabajo por delante para arreglar y poner en el buen camino su nuevo monasterio, que parecía algo abandonado con el anterior prior. El ya tenía experiencia con su antiguo monasterio, pero este era mucho más importante y problemático. Waleran conseguiría su objetivo de ser obispo, porque el mismo día del anuncio de la muerte del prior, Waleran también anunció que el obispo había muerto. Waleran había movido bien sus cartas, ¿sabría Waleran de la muerte del Obispo antes de llegar al acuerdo con Philip? Lo sabremos en el próximo comentario.

Rubén dijo...

Waleran tomo buena cuenta del secreto de la rebelión, y lo puso en conocimiento de Lord Hamleigh que se encargó de atacar al castillo de Bartholomew por sorpresa y evitar la rebelión. Hamleigh era enemigo de Bartholomew desde que el honor de su familia fue herido debido al rechazo de Lady Aliena al casamiento con William. Además conseguiría favores del Rey Stephen y de la Iglesia si lograba desbaratar los planes a Lord Bartholomew. En el momento de la conquista del castillo de Bartholomew, Tom estaba contratado como constructor. Una vez más Tom se queda sin trabajo, ya que él como todos los sirvientes y ocupantes del castillo son expulsados por el nuevo señor. Los Hamleigh se vengaron del rechazo de Lady Aliena al casamiento con su hijo William Hamleigh, ahora estaba todo bajo su control. Junto al Rey Stephen y la Iglesia, y con su honor restituido. Tom y su familia regresan a Kingsbridge. La noticia de un nuevo prior en el monasterio puede que sea bueno para un posible trabajo de reestructuración y arreglos en el mismo. De hecho una de las torres de la catedral estaba derribada desde hacía tiempo, y era posible que el nuevo prior quisiera levantarla de nuevo. No eran, sin embargo, los planes de Philip (el nuevo prior) gastar un dinero que del que no disponían en ese momento, quedándose de nuevo Tom sin esperanzas de un buen trabajo. Aunque al menos sabía que su bebé estaba allí, bajo la protección de Philip, que lo había traído desde su monasterio en el bosque para ser criado aquí. Pero esa noche, Jack, el hijo de Ellen, ideó un plan para que Tom consiguiera trabajo y dejar así de vagar por los bosques. No estaba seguro de estar bien o mal lo que iba a hacer, pero furtivamente entró en la iglesia y le prendió fuego. El incendio fue devastador y destruyó la catedral casi por completo, salvándose solo el monasterio. Nadie supo como se originó el incendio. ¿Y si quemo la oficina?

Rubén dijo...

Ahora se abría una nueva puerta a la esperanza para Tom, eso significó tener trabajo, ya que Philip le confió la tarea de la reconstrucción de la catedral, el dinero del que no disponía en estos momentos el prior lo podrían conseguir, según el nuevo obispo Waleran, como recompensa del Rey Stephen por el buen servicio realizado alertando de la rebelión. Pero no todo iba a salir bien. Ellen era conocida en el monasterio. Tanto a Waleran como a otros monjes, como Remigius, le causaban cierta aversión la presencia de esa mujer conviviendo en la casa de huéspedes del monasterio. Llegaron a enterarse de que Tom y Ellen no estaban casados y acusaron a ésta de fornicadora, le impusieron el castigo de reconocer su pecado y vivir un año alejada en castidad. Ellen se meo en todo lo que sonaba a Iglesia y literalmente se meo en el libro de San Benedicto. Tras esto, la única opción que le quedaba era abandonar el monasterio y, con mucha tristeza a Tom, dirigiéndose de nuevo al bosque con su hijo. Pero a su salida coincidió con Waleran, que también abandonaba el monasterio. Waleran parecía horrorizado con su presencia. Fue entonces cuando mirándole fijamente le cantó aquella extraña y triste canción que cantaba la persona que fue colgada en aquella pequeña ciudad de Inglaterra. Entretanto yo aquí sufriendo en mi puesto de esclavo de guardia de los pilares de esta oficina. Cuando relea la segunda parte os la cuento. Saludos cordiales.

Moncho de Moeche dijo...

Os traniboros con cachelos son un dos pratos típicos de Moeche. Cando están en sazón son exquisitos. Experimentos como tomalos rebozados ou en escabeche non deixan de der máis que caralladas de nouvelle coucine, pois o traniboro sabe ben mellor canto máis ao natural. Distinto xa é o sifogrante, que admite máis variedade na cociña. Acábome de decatar que parezo Bar Marcón.

Rosita dijo...

Recomendación para los de este blog: en la playa podríais tomar el sol, vuelta y vuelta, y daros baños de mar, que es lo que hacen la mayoría de los mortales, claro que la mayoría de vosotros no sois mortales.

Borja dijo...

¿Tomás Moro era musulmán?

Anónimo dijo...

Sr. armas: yo que usted empezaría a preocuparme, porque ya me recuerda a Felipe con tanta admiradora; en poco tiempo le crean a Ud. su club de fans, vamos, como las tres BBB y es que la gente en verano, con estos calores, se desmelena. Precaución.
Saludos veraniegos a todos y más a los de siempre.

Chavela dijo...

La mala suerte en ocasiones mata la utopía. Mi añorado viaje a España es aplazado por causa de la gripe A. No es que me afecte personalmente esa dichosa gripe pero sí a personas de mi entorno y no es momento para salir de D.F. Sólo puedo decir hasta pronto. Besos desde México.