Romanticismo

martes, 11 de agosto de 2009

No es sexo, es amor. A los románticos les reconforta la comprobación científica de que lo que mueve el mundo no es el sexo, sino el amor. Como señala Luis Arsuaga, investigador, codirector de Atapuerca, “no han caído imperios por el sexo, pero sí por amor; hay gente que ha perdido reinos, familia y fortuna; el sexo no es una de las grandes fuerzas que han movido la Historia”. Como especie, la humana es la única que disfruta del sexo al margen de la reproducción, lo cual es un privilegio de la naturaleza, excepto para los pocos que cumplen estrictos preceptos religiosos. Según Arsuaga, el sexo está sobrevalorado, pues “nadie hace nada por sexo, nada que implique esfuerzo; por amor sí, a la pareja, a un hijo, a una creencia o nacionalidad”. Se disipa así la duda sobre si el nacionalismo tiene más que ver con el amor o con el sexo. Y es que, como decía el romántico Lord Byron, “el que no ama a su patria no puede amar nada”.

13 comentarios:

Sonia dijo...

¡Qué bonito, rojillo! Que sea la última vez que te pasas tres días sin colgar post, que los adictos nos rebelamos. Menos praia e máis traballar.

Tuco dijo...

A mi particularmente me interesa el nacionalismo banal, del que habla Michael Billig como la forma difusa que toma el nacionalismo en las sociedades actuales, convirtiéndose en un mecanismo omnipresente para orientar las percepciones y hacer aparecer como natural la identificación entre la lengua, la cultura y la comunidad política; por ejemplo en rituales colectivos como el deporte (partidos de fútbol de selecciones autonómicas), o en detalles como la utilización de banderas, himnos o mandilones en las lenguas en escuelas infantiles. La banalidad nacionalista llevó al gobierno bipartito gallego a un estrepitoso fracaso del cambio que parecía tan romántico.

Bar Marcón dijo...

¡OÍDO, COCINA!
¡UNA DE ARROZ CON VIEIRAS!
Proponemos hoy un plato a la par romántico y nacionalista, un sabroso arroz con vieiras. Hace falta: sal marina de la ría de Pontevedra, 2 cebollas picadas entre ellas de Monfero, 2 tomates escalfados de Sobrado dos Monxes, 18 vieiras furtivas de la ría de Arousa sin toxinas, 250 mililitros de aceite de oliva virgen del Rosal, 3 dientes de ajo picados de Boimorto, 1 ramita de perejil de Ordes, 500 gramos de arroz SOS-Sasemar, azafrán auténtico de Allariz, 2 pimientos morrones de Padrón cortados en tiras o trizas, 200 gramos de jamón de Ancares cortado en dados o hexágonos regulares, 1 litro de consomé o caldo gallego pasado por la batidora, 1 preservativo. La preparación, para que sea romántica, ha de hacerse en pareja: denudarse ambos en la cocina; hacer en la sartén un guiso con la mitad del aceite, ajo, cebolla y tomate; besarse; dejar freír bien; meterse mano; añadir las vieiras; estimularse mutuamente; poner en una paellera la otra mitad del aceite, los dados de jamón y refreír el arroz; practicar sexo oral; echar el consomé o caldo hirviendo y el azafrán; colocar el preservativo (siempre en un pene autóctono); añadir por encima el guiso previamente hecho y los pimientos morrones; penetrarse y compenetrarse; meter en el horno durante 20 minutos; alcanzar el éxtasis o disimularlo; adornar con el limón y el perejil; fingir un orgasmo múltiple; servir en una mesa iluminada sólo mediante velas aromáticas; poner música de Amancio Prada en galego.

Lois dijo...

Antes de criticar o nacionalismo sería convinte, rojillo, que botara unha ollada a Sempre en Galiza, Cousas, Retrincos, Un ollo de vidro e Os dous de sempre, para aprender realmente sobre galeguismo e ata sobre sarcasmo. Castealo non era un tortazán e os nacionalistas tampouco.

Siro dijo...

Para ser romántico hay que estar dispuesto a suicidarse.

Paco Tilla dijo...

El amor es para el otoño, en verano sexo, sexo, sexo y sexo, con nacionalistas, con falangistas, con progresistas, con feministas, con franquistas, con consumistas, con ecologistas... que soñar es gratis.

Esquizo Frénico dijo...

Nadie quiere estar
en un mundo azul
donde hace mucho frío

Santiago Asegura dijo...

A mí me gusta hacer el amor desaforadamente, desbocadamente, pero escuchando música de Pimpinela, eso que viene siendo ¿sexo o amor?

Por favor, que me conteste alguna con experiencia o mejor que pase a explicármelo personalmente en la práctica.

Asun dijo...

Señor Armas, el romanticismo es mucho más bonito que el sexo, es más gratificante y propio de la gente con educación. Hoy por ejemplo no ha escogido usted una foto sexual y le queda mucho mejor esa imagen romántica.

Flan Sinnata dijo...

No estoy de acuerdo con el de Atapuerca. El sexo sin amor, pagando en un puticlub clásico, es el más romántico que una pareja haciendo el amor en un Simca 1000. Las luces rojas y el nombre de un burdel son de lo más romántico. La música suave y los clientes bebiendo y charlando relajados con las chicas son de lo más romántico. Las putas subiendo a las habitaciones son de lo más romántico. La madame es un personaje romántico como pocos. Uno que es cliente habitual se considera un romántico sentimental, a pesar de que no se enamora de cada una de las chicas que le prestan un servicio. Esto viene siendo así desde Atapuerca.

Chilena dijo...

Habitualmente sigo este blog desde Madrid, Barcelona, Vigo o La Coruña, pero hoy escribo desde Santiago de Chile, es invierno y las cosas se ven diferentes desde aquí abajo. El nacionalismo sólo tiene de romántico la coincidencia con el movimiento literario, pues ambos son del siglo XIX, y están hoy absolutamente desfasados. El término nacionalismo se aplica tanto a las doctrinas políticas como a los movimientos nacionalistas, es decir, a las acciones colectivas de movimientos políticos tendentes a lograr las reclamaciones nacionalistas. Lo de Lord Byron es más patriotismo que nacionalismo, ya que se refiere al sentimiento de pertenencia a la nación propia, algo en principio identificable y concreto, no a las elucubraciones nacionales de los fundamentalistas del nacionalismo, que se aferran a la lengua y poco más. Una latinoamericana como yo no comprende por ejemplo el nacionalismo gallego actual. Saludos desde América del Sur.

Nacho Radas dijo...

La soledad es la que me hace sentirme romántico. Estoy nostálgico porque no está Felipe, no está la encargada mayor, no están los clientes, no está mi jefe, no está ni Dios en este sitio. Echo de menos a las tres BBB. Besos sin rencor hacia Terranova, Benidorm y Portonovo.

Anónimo dijo...

Sonia, deja que Rojillo tome el sol estos días para que siga así de cachondo y reluciente, mmmm. Así me gustan los hombres, por más que le pese a Lulú, bien rojillos y morenitos.