Niñez

lunes, 24 de agosto de 2009

En verano, hay mucho en común entre la felicidad, el placer y la niñez. En verano, hay mucho en común entre Freud y Marcuse. En verano, para dar con la felicidad, reflexionamos sobre las causas de la infelicidad, que se hallan a menudo en las convenciones moralistas y en la asunción de que los principios de realidad y hedonismo han de ser opuestos. En verano, intentamos dejar de ser personas ideales, encorsetadas, falsamente perfectas, para liberarnos como individuos, dando rienda suelta a las percepciones y sensaciones. En verano, somos como niños. En la niñez, según Marcuse, adquirimos nuestro marco de referencia para enfrentarnos al mundo. En la niñez, configuramos nuestras categorías normativas. En la niñez, conformamos nuestra conciencia. En la niñez, disfrutamos del contexto familiar. En el otoño de la vida, caemos en la cuenta de que el capitalismo nos impone otros contextos familiares y sociales. En el otoño, comprobamos como nuestros sueños y valores de la niñez han sido transformados, subsumidos. En el otoño, nos percatamos de las formas de alienación, que Marx hallaba en el ámbito del trabajo y Marcuse en el ámbito de la conciencia. No obstante, hay que vivir siempre en verano y seguir jugando como niños, porque, como decía Neruda, “el niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le haría mucha falta”.

14 comentarios:

Malpicán dijo...

Rojillo, algúns de vellos seguimos xogando e xogando, o que pasa é que cambiaron os xogos. Agora xogamos na tasca e no mesón ó tute cabrón, á escoba, ás sete e media, ó chichón, á brisca e ó dominó. De tódalas maneiras aínda soño con que os amigos imos liscar unhas pedras á praia de Malpica para facelas rebotar na auga como cando eramos rapaces. Agora os nenos xa non tiran pedras, porque teñen outros xoguetes e porque xa non teñen forza, nin ganas, nin pedras, pero sobre todo porque os pais prefiren regalarlles unha maquiniña que acompañalos á praia a xogar.

Asun dijo...

Señor Armas, es mejor que escriba usted sobre cosas sociales que políticas y ponga fotografías encantadoras y tiernas como la de este niño con su mochila en la playa y no fotos eróticas o pornográficas.
Estoy de acuerdo con eso de que la niñez es la etapa más importante de nuestra vida y por eso no entiendo como los del gobierno socialista no miran por nuestros niños y se preocupan por los derechos de los gays o las que abortan, mientras que la televisión, las revistas o los periódicos están llenos de sexo y vicio.

Lulú dijo...

Mi colección de juguetes eróticos sólo es superada por la de mi hembra-macho. Tiene unos 630 falos fabricados en distintos materiales. Todos los míos son flexibles, pero mi hembra-macho también los tiene en material rígido, como lo bastones policiales. Y muchos, muchos, muchos disfraces para nuestras fantasías.

Silvio dijo...

Para mí el verano es el mar y también Neruda:

"Necesito del mar porque me enseña:
no sé si aprendo música o conciencia,
no sé si es ola sola o ser profundo
o sólo ronca voz o deslumbrante
suposición de peces y navíos.
El hecho es que hasta cuando estoy dormido
de algún modo magnético circulo
en la universidad del oleaje.
No son sólo las conchas trituradas
como si algún planeta tembloroso
participara paulatina muerte,
no, del fragmento reconstruyo el día,
de una racha de sal la estalactita
y de una cucharada el dios inmenso.

Lo que antes me enseñó lo guardo! Es aire,
incesante viento, agua y arena.

Parece poco para el hombre joven
que aquí llegó a vivir con sus incendios,
y sin embargo el pulso que subía
y bajaba a su abismo,
el frío del azul que crepitaba,
el desmoronamiento de la estrella,
el tierno desplegarse de la ola
despilfarrando nieve con la espuma,
el poder quieto, allí, determinado
como un trono de piedra en lo profundo,
substituyó el recinto en que crecían
tristeza terca, amontonando olvido,
y cambió bruscamente mi existencia:
di mi adhesión al puro movimiento".

Mariló dijo...

De verdad falsa Lulú, lo tuyo es preocupante. Yo, personalmente, creo que en lugar de entrar en este blog, deberías pinchar www.todosexo.com porque realmente no piensas en otra cosa, eso que yo no soy feminista, pero reconozco que tú, veas lo que veas, siempre lo transformas en penes: de goma, rígidos, en fin... de todos los materiales y seguro que Galeno le encuentra un nombre científico a tu problema. Pídele consejo y mientras tanto mucha leche, pero de vaca.

Paco Tilla dijo...

¿Marcuse escribe en el Marca? Es que es lo que leo este verano y no me suena.

Seve dijo...

Rojillo, ¿esto es una lección de Filosofía o tiene que ver con la vuelta al cole del Corte Inglés?

Lulú dijo...

Gracias, Mariló. Menos mal que otras se van dando cuenta de que esa falsa Lulú sólo dice barrabasadas machistas y repetitivas. Es fácil suponer que su obsesión fálica está relacionada con la escasa dimensión de su propio miembro o con algún tipo de impotencia. Discúlpame la pasada de vueltas pero hay que ser bestia parda como esa impostora para escribir un comentario tan burdo sobre un post relativo a la niñez.

Tania dijo...

Ese mismo niño, unos años más tarde, ya no lanzará la piedra al mar, sino a alguien a quien tiene manía, luego a un coche que pasa por la autovía, después al escaparate de la joyería de su barrio para llevarse algo que le dé para droga. Lo siento, rojillo, hoy tengo un día pesimista.

Sonia dijo...

Rojillo, así me gusta: que escribas más a menudo. Tus fotos también me tienen enamorada. Un beso.

Siro dijo...

No es el tiempo el que mata la niñez.

Esquizo Frénico dijo...

Un niño
cerca del mar
siempre puede
ahogarse
pero el fondo
del mar
es un lugar
tranquilo
más tranquilo
que la tierra
porque en el fondo
del mar
no hay viento
odio el viento
odio la marea.

Morfeo dijo...

Lo mejor de ser niño es que duermes como un ángel y no estás enganchado a una pantalla de ordenador a las tres de la madrugada, aunque este blog sea de los mejores que tenemos a mano los noctámbulos y sonámbulos que necesitamos leer y ver algo de un cierto interés. Buenas noches y felices sueños a los que podéis tenerlos.

Indalecio Perto dijo...

En las sociedades más conservadoras y puritanas se santifica la etapa de la niñez al mismo tiempo que se consiente el trabajo infantil de los niños nacidos en las familias más pobres. Sobre los niños hay mucha hipocresía y sobre los ancianos también.