Bombas

viernes, 3 de abril de 2009

En las fiestas se tiran bombas de palenque, en las guerras cañonazos. Quienes optan por la pirotecnia mientras los enemigos políticos disparan con mortero o, lo que es peor, no saben distinguir los dos tipos de estruendo, suelen quedarse embobados mirando al cielo cuando se apagan los fuegos artificiales. Luego, al bajar la mirada, a su alrededor sólo ven desolación. Bien decía el maestro Tierno Galván que “el poder es como un explosivo: o se maneja con cuidado, o estalla”.

5 comentarios:

Xabier Pita Wonenburger dijo...

Es muy fácil caer en el error de criticar a los demás. A nuestros hijos, nuestra pareja, nuestros vecinos, nuestros compañeros de trabajo... Las personas somos diferentes. Ni mejores, ni peores. Ha sido la diversidad uno de los factores que ha hecho progresar a la humanidad. Aceptar y respetar la diversidad es un acto de inteligencia suprema.
Cuanta más generosidad y tolerancia, más capacidad intelectual tendrá nuestro cerebro. Criticar es un factor importante en la escala de pensamientos negativos que nos perjudica psíquica y físicamente
Pasamos horas en analizar con detalle los defectos de los demás. Es un tiempo precioso que podríamos emplear en observarnos a nosotros mismos y combatir esos mismos defectos. Si vas a criticar a alguien practica el "pensamiento opuesto". Analiza de forma honesta, sincera y valiente ese mismo defecto en ti. Tu mente adquirirá mayor grandeza si la empleas en autoanalizarte y en tratar de superar tus propios defectos.
Criticar, obstáculo para las buenas relaciones humanas
A veces, cuando una persona critica en nuestra presencia a un tercero, nos vemos identificados con la persona criticada, nos molesta. También pensamos que esta actitud prepotente del crítico no nos librará de criticas a nosotros con otras personas. El que critica frecuentemente, va adquiriendo mala imagen.
Dale Carnegie daba el siguiente consejo: "Hable usted de sus propios errores antes de criticar al prójimo". Cuando llame la atención a su hijo por algo, piense en lo que hacía usted a su edad. Comience diciéndole: "Yo también a tu edad hacia lo mismo, incluso peor que tú...". Es muy sabio aplicar el dicho "Antes de que digan, digas", esto es, nos indica que es mejor adelantarse a los demás en explicar los defectos propios.
Piense en cómo hemos reaccionado nosotros mismos ante las críticas. Si no tiene mala memoria recordará que hemos reaccionado, en el mejor de los casos, a la defensiva o autojustificándonos; en el peor de los casos, atacando los defectos de la persona que critica. Recuerde ahora como ha reaccionado ante una alabanza generosa. Probablemente ha intentado actuar para merecerla realmente. Practique el arte de la tolerancia, la comprensión, la generosidad... le conviene.
Lo que diferencia a une estadista de un simple político es la capacidad para ceder y llegar a acuerdos de estado en beneficio de una nación. El estadista invita a la oposición a "apuntarse el tanto" a pactar y avanzar en temas importantes para un país. Es imposible que un estadista moderno emplee la crítica ácida y descalificadora con su adversario político.

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN dijo...

Totalmente de acuerdo con usted Sr. Pita. No sé moleste con este individuo, la soberbia, chuleria, el desprecio hacia los demás y, sus ideas de este tipo; no tiene recuperación.
Salud

Tomás de Iriarte dijo...

Esta fabulilla,
salga bien o mal,
me ha ocurrido ahora
por casualidad.

Cerca de unos prados
que hay en mi lugar,
pasaba un borrico
por casualidad.

Una flauta en ellos
halló, que un zagal
se dejó olvidada
por casualidad.

Acercose a olerla
el dicho animal,
y dio un resoplido
por casualidad.

En la flauta el aire
se hubo de colar,
y sonó la flauta
por casualidad.

«¡Oh!», dijo el borrico,
«¡qué bien sé tocar!
¡y dirán que es mala
la música asnal!»

Sin regla del arte,
borriquitos hay
que una vez aciertan
por casualidad.

rojillo dijo...

Gracias, Xabier, por tus consejos... que no pienso seguir. No has comprendido el significado último de los artículos que criticas. Sólo dos pistas: no son descriptivos y van más allá de la escala local. Confundir la tolerancia con la permisividad absoluta o la falta de autoridad es un error. Quienes critican deben hacerlo con corrección, con criterio, con argumentos, con identificación y con capacidad para encajar respuestas. No estoy en edad de apearme de mi contundencia ideológica frente a fantasmas que pretenden boxear en un cuadrilátero inexistente, con opiniones sin fundamento e insultos, tratando de salir indemnes.Los que están en la política para quedar bien con todo el mundo, caer simpáticos a los que tienen más poder o más posibilidades de poder, apoyar a falsos líderes, además de vender que su postura es la que debemos adoptar todos, no merecen mi atención. Los que me conocen saben que no me gusta ni adular ni que me adulen, y saben que, antes de ser crítico con los demás (nunca en un plano personal), soy crítico conmigo mismo. Si ahora lo que prima es el "socialdemócrata blandito" o el "centrista progre adaptable a las circunstancias", no juego. Gracias de todos modos. Algún día, ante un café, hablaremos del posibilismo y del idealismo políticos. Salud y saludos.

Xabier Pita Wonenburger dijo...

Me sorprende el equívoco.
Don Pedro lamento que haya interpretado que el mensaje iba dirigido a su persona que estimo mucho y, sobretodo, respeto.
¿Vivir para ver!