Scarlett

viernes, 6 de febrero de 2009

En un rincón de un periódico, repleto de datos sobre la crisis, expedientes de regulación de empleo, balances de bancos, amenazas de empresarios, dramas de obreros y tragedias de parados, leo preocupado la noticia de que Scarlett Johansson cambia de look, cambia de imagen para “confundir a todos”, pues no quiere seguir siendo un sex symbol. Scarlett, 24 años y recién casada con el actor Ryan Reynolds, deja de ser la explosiva rubia platino que encandiló a los cinéfilos enamorados de sus comedias románticas y obnubiló a los voyeurs enamorados de su corsé de Dolce & Gabbana. Por si acaso, y para no olvidar, conserven en la retina su “vieja” imagen, porque, no sé a ustedes, pero a mí me pasa lo que a Mark Twain, que “cuando era más joven podía recordarlo todo, hubiese sucedido o no”. Paso la página y vuelven los problemas, problemas siempre para los mismos, problemas para los pobres, y es que, como decía Gabriel García Márquez, “el día que la mierda tenga algún valor, los pobres nacerán sin culo”. Disculpa la grosería, Scarlett.

5 comentarios:

Malpicán dijo...

Xa sabe vostede que eu son home de fe cristiana pero eille de recoñecer que prefiro estes temas que os de cardenais e bispos. A moza ben vale unha baila, con permiso da miña santa que non a cambio por ningunha aínda que se ten vostede o enderezo da Escarlata faga o favor de comunicalo aos fieis deste blog especialmente ao meu veciño Paíño de Zas e mais a min.

Anónimo dijo...

Moi guapa a moza,pero,cando falamos de política?

Feminista dijo...

Este tipo de artículos, sr. Rojillo, son machistas e incitan a los machistas a hacer comentarios machistas y sino ya me lo dirá al final, verá usted como nadie va a hablar de los pobres a los que cita y todos se van a fijar en esa mujer como objeto sexual.

FRAN dijo...

Bueno, parece que a Scarlett también le afecta la crisis... aunque solo sea a su imagen y se vea como una mierda. ¡Pobre!

rojillo dijo...

Por primera vez, he decidido censurar un comentario, por vulgar, machista y degradante, a pesar de que sólo constaba de una frase de uso común. El autor del mismo lo comprenderá. Los demás también, supongo.