Pornografía

sábado, 29 de noviembre de 2008

La crisis mundial es obscena. Su génesis está en los orgásmicos placeres de capitalistas neoliberales entregados a inconfesables vicios en un inmenso burdel financiero. Ellos son los protagonistas de la pornográfica película de la crisis. Ellos conocen bien los cuartos oscuros de la misma. Ellos tienen la llave del burdel. Ellos, sólo ellos y ellos solos, dicen que saben cómo salir de la crisis. Un ejemplo: Berlusconi, para salir de la crisis en Italia, aplicará un impuesto de un 25% a "toda obra literaria, teatral y cinematográfica, audiovisual o multimedia, también realizada o reproducida sobre soporte informático o telemático, en la que estén presentes imágenes o escenas con actos sexuales explícitos y no simulados entre adultos", es decir, a toda obra pornográfica, mejor dicho, a toda obra que Berlusconi considere pornográfica. Como siempre, los inmorales salvando la moral, la moral de los demás. El cínico Adolfo Marsillach afirmaba que “en el fondo, la inmoralidad es una cuestión de estética, porque los desnudos hermosos son decentísimos y los feos inmorales”. No, no es cuestión de estética, sino de ética.

Cristofilia

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Según monseñor Cañizares, la retirada de los crucifijos de las aulas demuestra la cristofobia de una sociedad enferma. Es la no aceptación de la realidad la que demuestra la cristofilia de una democracia inmadura. Que Rajoy, Cospedal, Rouco o Cañizares añoren el catolicismo franquista es anacrónico. Que Cabrera, Sánchez Piñón, Bono o Vázquez abran puertas a la democracia cristiana es incoherente. La legislación, la autoridad y la ideología, y no las creencias y las supersticiones de cada quien, debieran primar en los análisis de la sentencia que ordena la retirada de símbolos religiosos del colegio de Valladolid (véase “Cole sin cristos”). Así lo hacen Pepe Blanco o Mariano Fernández Bermejo. Democracia cristiana, socialdemocracia cristiana, socialismo cristiano… ¿por qué los adjetivos?, ¿por qué no socialismo?

La Ministra de Educación ha sacado a colación la autonomía de los colegios "a la hora de tomar decisiones en esta cuestión o en cualquier otra", al estilo británico. La autonomía de los centros, una de las bases de la LOE, está para otras cosas. Si se blande dicha autonomía para limitar derechos fundamentales, en vez de avanzar, retrocedemos. Llévese el argumento al extremo. Si un consejo escolar decidiese, por unanimidad, retirar los crucifijos y sustituirlos por cuadros de Santa Maravillas, estrellas de David o medias lunas musulmanas podría hacerlo, según la ministra, porque los consejos escolares son autónomos y tienen capacidad para decidir sobre cualquier asunto interno. Reducción al absurdo. Democracia mal entendida.

La Ministra de Educación de España no debe escurrir el bulto admitiendo que "deben ser los consejos escolares los que tengan la iniciativa y los que resuelvan las cuestiones". La Conselleira de Educación de Galicia no debe quedar bien ante la ministra simplemente repitiendo que “hay que respetar la iniciativa de los centros”. El Presidente del Congreso no debe salirse por la tangente alegando que "vivimos con suficiente experiencia democrática y sentido común para no darnos golpes a costa de la religión". La Secretaria General de los populares no debe despreciar los derechos de un solo alumno diciendo que “a la mayoría de los españoles no les molesta que haya crucifijos en las aulas”. No es molestia, es ley. La ley está para ser aplicada, la autoridad para ser ejercida, la ideología para ser manifestada y los ciudadanos para elegir a quien creen que aplica bien la ley, ejerce bien la autoridad y gobierna bien en coherencia con sus ideas.

Cole sin cristos

sábado, 22 de noviembre de 2008

Por fin, un juez ha ordenado la retirada de los símbolos religiosos de un colegio público. En las aulas y espacios comunes de un colegio de Valladolid ya no habrá cruces, sin cristos, ni crucifijos, con cristos. Treinta años de Constitución, para que se cumplan sus artículos catorce, sobre la no discriminación por razón religiosa, y dieciséis, sobre la libertad de creencia. Gracias, señor juez. Gracias, señores padres denunciantes. Los demócratas de este país les debemos una. Han sentado precedente jurídico y cívico.
Se trata de símbolos. Los símbolos merecen un respeto. Los ciudadanos también. Los niños más. La sentencia obliga a la retirada de cruces y crucifijos para respetar los derechos fundamentales de los niños durante una etapa básica en la conformación de su personalidad, ya que dichos símbolos podrían “provocar en esos menores el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión con la que guardan relación". La sentencia se fundamenta en jurisprudencia del Tribunal Constitucional relativa a la condición laica del Estado español.
Habrá integristas católicos que saquen otra vez el debate sobre el velo islámico. Respecto al mismo me remito a “Tupido velo”, publicado en junio. Habrá pusilánimes que saquen otra vez el debate sobre la multiculturalidad en el país. Respecto al mismo me remito a “Con S de Santidad”, publicado en julio. Dudas y más dudas, dudas bizantinas. No se crean que no creo. Creo, como Nietzsche, que el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza. Pero, no para colgarlo de las paredes de los colegios.

Maravillas

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Bueno, Bono, bueno… podrías sustituir el día festivo dedicado a la Constitución por el día santo dedicado a Santa Maravillas. Buen Bono, te dejaste convencer por un vicepresidente conservador y miembro del Opus Dei para colocar una placa en homenaje a la monjita Maravillas de Jesús Pidal y Chico de Guzmán, perseguida por los rojos herejes durante la Guerra Civil, muerta en 1974, beatificada y canonizada de urgencia por el Papa Wojtyla, bien asesorado por el Espíritu Santo.

Bueno, Bono, bueno… qué menos que una placa, junto a la de la sufragista Clara Campoamor, para una carmelita que nació en un edificio de la Carrera de San Jerónimo donde hoy está el Congreso de los Diputados. Allí, buen Bono, deberías instalar, además, una campana, con la cual convocar a maitines, antes del amanecer, a sus señorías, para controlar desde muy temprano el absentismo y el laicismo parlamentarios. Podrías ordenar a los que lleguen tarde, como penitencia, que repitan mil veces: “España es un país católico”. Ya decía Unamuno que “todo acto de bondad es una demostración de poderío”. No obstante, como autoflagelación, tú deberías repetir mil veces la frase: “los de los partidos propios son unos hijos de puta”, dirigida a los compañeros socialistas que criticaron tu bondad mal entendida, porque eso, buen Bono, si se dice con los mismos labios con los que se reza, es pecado.

Mujer crucificada

sábado, 15 de noviembre de 2008

Una mujer crucificada (profanidad) y desnuda (procacidad), en un cartel con la pregunta: "¿quién paga por los pecados del hombre?" (virilidad), diseñado por la agencia Arnold Worldwide (creatividad), autorizado por el ayuntamiento de Milán (legalidad), en una campaña contra la violencia machista (brutalidad), organizada por la asociación “Teléfono Donna” (igualdad), ha provocado la reacción de los reaccionarios, que no toleran que se frivolice con el símbolo del cristianismo (cristiandad). En Milán tienen un Asesor del Decoro Urbano, que se ha propuesto evitar que la imagen blasfema sea colocada en quinientos espacios públicos (publicidad), para que no sean heridos los sentimientos religiosos de los ciudadanos (urbanidad). Esta absurda polémica no la entiende ni Cristo. Y es que, como decía Bernard Shaw, “el cristianismo podría ser bueno, si alguien intentara practicarlo”. Por ejemplo, Berlusconi (impunidad).

Guerra personal

jueves, 13 de noviembre de 2008

La de Afganistán era una guerra remota y aparentemente despersonalizada. Aparentemente despersonalizada, porque fue Bush quien personalmente decretó la represalia, la “guerra contra el terror”, personalizado en Bin Laden. Aparentemente despersonalizada, porque mi primo Gonzalo ha sido uno de los heridos en el último ataque talibán, que no atentado. Rendidos honores a los muertos y reconocido el valor de mi primo, con la cruz del mérito militar con distintivo amarillo, la eufemística “Operación Libertad Duradera” se ha convertido en algo personal para mí. Reconozco mi inconsciencia, pues debió haber sido algo personal desde el primer momento, porque, como cantaba Serrat, “entre esos tipos y yo hay algo personal”. Esos tipos son los talibanes musulmanes, visionarios y fundamentalistas, y los neoconservadores americanos, mesiánicos e integristas.
Algunos siguen empeñados en convencernos de que en Afganistán no estamos en guerra. La Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad, bajo mando de la OTAN, está allí para garantizar la transición política y para apoyar a la autoridad interina de aquel país. Es una “right war”, dicen ellos. Pero, guerra al fin y al cabo; sólo que el fin es imprevisible.
Hay más de setenta mil soldados de la OTAN desplegados en Afganistán. Un alto mando de las tropas ha calculado que harían falta cuatrocientos mil para concluir la ocupación. Obama ha anunciado que incrementará su contingente en diez mil soldados. Zapatero duda si hacerlo. Empezamos mandando menos de quinientos militares a una misión de “bajo riesgo”; ahora están destinados allí ochocientos españoles. Han muerto sesenta y dos en el Yak-42, diecisiete en el helicóptero Cougar, ocho en otros accidentes y ataques. Pero, los muertos no entienden de nacionalidades. Desde la decisión personal de Bush han muerto cuatro mil personas, de las que mil quinientas eran civiles. Una semana antes del ataque al blindado de mi primo los norteamericanos bombardearon por error una boda, matando a trece afganos, entre los que había mujeres y niños. Y es que, como decía Sartre, “cuando los ricos hacen la guerra, son los pobres los que mueren”.

Escuela de mala muerte

sábado, 8 de noviembre de 2008

Haití, Puerto Príncipe, La Promesa, nombres exóticos del Caribe colonial. Pero, La Promesa era una desvencijada escuela religiosa de una barriada marginal de Puerto Príncipe, la miserable capital del miserable Haití, cuyas tres plantas de endebles bloques, mal levantadas al pie de la inestable ladera de una colina, se han venido abajo, convirtiéndose en un infierno y llevándose a un supuesto cielo evangélico la otra vida de unas decenas de niños negros, mugrientos y pobres.

Hoy, aquí, otoño en el mundo rico, discutimos sobre la enseñanza de calidad, la educación en valores, la educación para la ciudadanía en inglés, la ley orgánica de educación, la educación como servicio público, la escuela como instrumento de cohesión social, la atención a la diversidad, la integración o segregación de alumnos inmigrantes, el diagnóstico en edades tempranas de alumnos con necesidades educativas especiales, los planes de refuerzo para frenar el fracaso escolar, el aumento de las becas, la dotación de las bibliotecas escolares, las actividades extraescolares, el transporte escolar, los comedores escolares, el compromiso de las familias con la educación, el papel de las asociaciones de padres, la implicación de los centros concertados en la escolarización equitativa, el estatuto de la función pública docente, la dignificación del profesorado, la formación permanente de los maestros, la autonomía de los centros educativos, la mejora material de los colegios, la reducción de la ratio de alumnos por aula, la eliminación del carácter asistencial de la educación de los más pequeños, la incapacidad de los responsables políticos de la educación, la importancia de porcentajes de enseñanza en lenguas autóctonas o foráneas… Discutimos sobre todo esto durante el otoño, el invierno y la primavera; en Navidades, Semana Santa y verano no lo hacemos, porque nos vamos de vacaciones.

En La Promesa más de setecientos niños y jóvenes, de hasta veinte años, compartían, hacinados, esa escuela destartalada, como el país. En Haití no hay Estado desde la sangrienta rebelión del 2004 que derrocó al presidente de un país ya destrozado por la inseguridad, la pobreza, la droga y el sida. Para colmo, durante este año cuatro huracanes han diezmado cientos de vidas humanas y campos cultivados. Haití es el país más pobre de América y tiene a ciento cincuenta países por delante y pocos por detrás en el índice de desarrollo humano de la ONU. Los haitianos son casi todos negros y católicos a su manera. Los haitianos tienen enseñanza obligatoria entre los seis y los doce años, aunque muchos no van a la escuela y las escuelas son insuficientes y deficientes. Los haitianos que adquieren una cierta formación emigran. Los haitianos no discuten sobre educación. En Haití no hay otoño, invierno ni primavera. Los haitianos no se van de vacaciones. Haití no es Tahití.

El Roto y Engels

martes, 4 de noviembre de 2008

Decía Abraham Lincoln que “el hombre nunca ha encontrado una definición para la palabra libertad”, sin embargo la esclavitud puede definirse como un modo de producción en el que los trabajadores son considerados medios de producción en propiedad, otra mercancía susceptible de compra y venta, que genera beneficios sólo al propietario. El concepto de modo de producción es un concepto temporal, histórico, que refleja el grado de desarrollo de una sociedad en un momento dado. Es un concepto marxista, teórico, que permite comprender la sociedad como un todo complejo, contradictorio, articulado y dinámico, que cuenta con tres estructuras básicas: política, ideológica y económica, una de las cuales prevalece como estructura dominante para la reproducción social en un periodo determinado. En el modo de producción del país más capitalista del mundo predomina la estructura económica. El Roto y Engels se conocen. Premonitorio.

Chico de barrio

domingo, 2 de noviembre de 2008

Obama es un chico de barrio, de barrio negro de ciudad oscura. Yo soy un chico de barrio, de barrio mestizo de ciudad cristal. Obama y yo. Chicago y Coruña. Disculpas por la pretenciosa y dispar comparación, pero las coincidencias llevan a identificarse. Por algo vital, intrínseco, íntimo, me identifico con Obama y no con McCain. Ni Obama ni yo nacimos en esas ciudades, pero nos hicimos en sus barrios pobres. Olvídense de mí.

Aunque se formó en las prestigiosas universidades de Columbia y Harvard, Obama ha repetido en campaña que en los barrios pobres del sur de Chicago recibió la mejor educación. "Allí aprendí a escuchar a la gente y a no intentar resolver los problemas con una agenda predeterminada". Ahora es candidato a presidente del país más poderoso del Primer mundo. No se olvida de que en los Gardens de Chicago, el Cuarto mundo, la pobre y sucia trastienda de una ciudad rica, comenzó su vida laboral como trabajador social. Barrios con problemas laborales, en el rust belt o cinturón oxidado de la gran urbe, donde las factorías de la industria siderometalúrgica prolongaban su agonía o cerraban por la crisis del modelo fordista de producción. Barrios con problemas de residencia y salubridad, con predominio de viviendas de protección oficial, ocupadas en su mayoría por negros, muchas de ellas con contaminación estructural, debido al tóxico asbesto, y contaminación ambiental, en el aire y el agua. Barrios con problemas de inseguridad y narcotráfico en sus calles. Barrios pobres.

Admiro a quien se dedica a la política después de haber demostrado su valía en otros ámbitos duros. Cuando veo que se considera valor añadido de un líder, un mérito, el haber forjado toda su carrera personal al amparo de un partido político, desde la participación juvenil a la madurez, noto que falta algo básico en la conformación de su experiencia. La vida está ahí fuera. Conviene no convertir en líderes a individuos que la sociedad genera, sino a los que necesita. Suerte a ese chico de barrio.