Peatonal

lunes, 22 de diciembre de 2008

A las calles peatonales Tierno Galván les llamaba “calles de sólo andar”. Ahora el urbanismo se ha vulgarizado y democratizado. Ahora todos opinamos sobre planes generales de ordenación urbana, áreas metropolitanas, suelos edificables, redes de transporte o corredores verdes. Es bueno que exista el debate urbano, pero es mejor que sea a partir de propuestas innovadoras de expertos. Un ejemplo: el plan Busquets para A Coruña. Un plan pensado para el peatón, para el ciudadano que va a pie por las vías públicas.

Por cierto, en vez de calles peatonales deberíamos decir calles para peatones. La palabra “peatonal” ha entrado con calzador en el Diccionario de la Real Academia Española. Aunque se ha popularizado, no deja de ser una palabra horrible. En español no hay otros sustantivos terminados en –ón que deriven en adjetivos terminados en –al. Ni la calle por la que pasa un furgón es “furgonal”, ni la avenida por la que transita un camión es “camional”, ni la pista por la que aterriza un avión es “avional”. Peor aún es la derivación del adjetivo peatonal en el supuesto verbo “peatonalizar”, que no existe, como tampoco existe “peatonalización”. Cuando un concejal propone la “peatonalización” del casco histórico de su ciudad está “concejalizando” el lenguaje. Echo de menos al maestro Tierno.

4 comentarios:

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN dijo...

D. Pedro, uno también echa de menos al Viejo Profesor, pero otras muchas cosas

Anónimo dijo...

Parece mentira que algunas personas no terminen de comprender que lengua es algo vivo y es el pueblo quien debe darle forma con el uso.

Me parece un planteamiento poco democrático y retrógrado el que supone que es esa innecesaria y sobrefinanciada asociación de "académicos" elegidos a dedo quienes deben ordenar el uso de la lengua.

¿No le parece que esta actitud denota cierto desprecio y desconfianza hacia la presunción de vida inteligente en el conjunto social?; ¿es el fin del socialismo la creación de élites dominantes para controlar la masa ignorante e incapaz de autogestionar su patrimonio cultural?

Decididamente, me parece que el verdadero socialismo de Pablo Iglesias ha sido enterrado por sus propios "militantes", curiosamente, gobernados por personas ajenas a la verdadera clase obrera. Me quedo con aquel tiempo en que el socialismo parecía afín a este mensaje:
¡HABLA, PUEBLO, HABLA!

rojillo dijo...

No es cuestión de pareceres, estimado anónimo. Es obvio que la lengua es algo vivo y quienes mejor lo saben son los miembros de la RAE, a los que desprecia. De no existir ésta, la lengua no estaría plagada de expresiones populares, sino de estupideces difundidas en los medios de comunicación a través de "grandes hermanos" y similares. La corrección lingüística no es un intento de dominio de la ignorancia, sino una ayuda para superarla. Quienes intentan manipular a los ignorantes precisan que sigan siéndolo.
Sobre el manido debate entre socialismo intelectual y socialismo obrero tendría que hacer tantas referencias concretas a autores que desbordaría este espacio y resultaría pedante, pudiendo interpretarse mi exposición como defensora de la primera vía, simplemente por haber leído. Sin embargo, le recuerdo que en la génesis del PSOE, el tipógrafo Pablo Iglesias, a pesar de sus convicciones marxistas, no planteaba la destrucción revolucionaria del sistema liberal, sino su transformación y, después de unos años de aislamiento y cierto radicalismo, fue la implicación política de profesionales cualificados y universitarios, además del contacto con los republicanos a partir de la primera década del siglo pasado, la que aportó al PSOE la credibilidad que lo convirtió en un partido de masas. No obstante, la intelectualidad no es condición de clase social. Para quienes tenemos claro el concepto de modo de producción capitalista, en el PSOE hay obreros, obreros intelectuales e intelectuales obreros y no miembros de supuestas élites dominantes (por cierto, la RAE propone elites). Por último, aunque la gestión del patrimonio cultural fue una de mis especialidades, desconozco si algunas fórmulas exclusivas de autogestión del mismo han permitido su conservación; casi siempre han llevado a su destrucción.
En resumen, estimado anónimo,cualquiera puede tomar el estandarte de defensa de la gente,del pueblo, en sentido abstracto, pero democracia no es demagogia. Gracias por su buen comentario. Salud y saludos.

Anónimo dijo...

Creo que, por ejemplo, en el mundo anglosajón, al margen del Oxford English Dictionary, no se apoyan en ninguna entidad específica, y ya ve el poder de la lengua inglesa. Eso sí, diversidad local, la hay y muy marcada, pero tales diferencias disminuyen a nivel escrito. De hecho, imagino que usted habrá empleado más de una y dos veces material bibliográfico anglosajón de distinta procedencia, y si ha tenido alguna dificultad no sería por esta cuestión.

Creo que nuestra sociedad es poco práctica; la actividad intelectual no debería perderse en debates filológicos remunerados (el presente es gratuito). La filología sólo da de comer a los filólogos y el socialismo se orienta al fin utilitarista, el beneficio común lo más extendido posible. No me parece justo que un académico reciba una subvención, por ejemplo, para alguno de esos estudios que con frecuencia son una mera recopilación de folclorismos dialectales. Usted, como profesor universitario sabe a qué me refiero, algo así como las tesis y tesinas de mirar y tirar del estilo "Características ... en la [región, provincia, comarca, el concello] de ...". Lo práctico es primero, y la lengua sólo es un instrumento ya definido que evoluciona con el uso; cuanto más simplificado en lo común, cuanto más estandarizado en lo técnico, más evolucionado está.

Me agrada su réplica.