Pornografía

sábado, 29 de noviembre de 2008

La crisis mundial es obscena. Su génesis está en los orgásmicos placeres de capitalistas neoliberales entregados a inconfesables vicios en un inmenso burdel financiero. Ellos son los protagonistas de la pornográfica película de la crisis. Ellos conocen bien los cuartos oscuros de la misma. Ellos tienen la llave del burdel. Ellos, sólo ellos y ellos solos, dicen que saben cómo salir de la crisis. Un ejemplo: Berlusconi, para salir de la crisis en Italia, aplicará un impuesto de un 25% a "toda obra literaria, teatral y cinematográfica, audiovisual o multimedia, también realizada o reproducida sobre soporte informático o telemático, en la que estén presentes imágenes o escenas con actos sexuales explícitos y no simulados entre adultos", es decir, a toda obra pornográfica, mejor dicho, a toda obra que Berlusconi considere pornográfica. Como siempre, los inmorales salvando la moral, la moral de los demás. El cínico Adolfo Marsillach afirmaba que “en el fondo, la inmoralidad es una cuestión de estética, porque los desnudos hermosos son decentísimos y los feos inmorales”. No, no es cuestión de estética, sino de ética.

1 comentarios:

GENUCIUS CIPUS dijo...

La subjetización de bueno, malo, correcto, dependerá mucho del libre albedrío del individuo, su formación, educación recibida, o del coste de oportunidad de sus prioridades, por citar. Aquello que, para uno, es éticamente correcto, para otro, puede ser totalmente amoral.
La “prostitución monetaria”, existe; porque se demanda. Es la condición altamente prostituida de los proxenetas oferentes, conocedores de que las actuaciones de los demandantes, no fluctuaran en función de la ética o la oferta-demanda del libre mercado, sino más bien, de su oferta rígida: la amoral, la de todo vale.
En este estadio de prostitución, consumidores y oferentes sin escrúpulos, de todos los colores, acuden a solicitar los servicios públicamente o de tapadillo. Ambos forman una simbiosis, que se han cuidado mucho profilacticamante para que la crisis económica, energética alimentaría o de valores, no les afecte.
En mi opinión sólo desde la educación, podremos combatir estas forma de actuar reprochable, sin olvidar D. Pedro, que; cuando tengamos responsabilidades, seamos los primeros en predicar con el ejemplo.
Salud y Saludos