Escuela de mala muerte

sábado, 8 de noviembre de 2008

Haití, Puerto Príncipe, La Promesa, nombres exóticos del Caribe colonial. Pero, La Promesa era una desvencijada escuela religiosa de una barriada marginal de Puerto Príncipe, la miserable capital del miserable Haití, cuyas tres plantas de endebles bloques, mal levantadas al pie de la inestable ladera de una colina, se han venido abajo, convirtiéndose en un infierno y llevándose a un supuesto cielo evangélico la otra vida de unas decenas de niños negros, mugrientos y pobres.

Hoy, aquí, otoño en el mundo rico, discutimos sobre la enseñanza de calidad, la educación en valores, la educación para la ciudadanía en inglés, la ley orgánica de educación, la educación como servicio público, la escuela como instrumento de cohesión social, la atención a la diversidad, la integración o segregación de alumnos inmigrantes, el diagnóstico en edades tempranas de alumnos con necesidades educativas especiales, los planes de refuerzo para frenar el fracaso escolar, el aumento de las becas, la dotación de las bibliotecas escolares, las actividades extraescolares, el transporte escolar, los comedores escolares, el compromiso de las familias con la educación, el papel de las asociaciones de padres, la implicación de los centros concertados en la escolarización equitativa, el estatuto de la función pública docente, la dignificación del profesorado, la formación permanente de los maestros, la autonomía de los centros educativos, la mejora material de los colegios, la reducción de la ratio de alumnos por aula, la eliminación del carácter asistencial de la educación de los más pequeños, la incapacidad de los responsables políticos de la educación, la importancia de porcentajes de enseñanza en lenguas autóctonas o foráneas… Discutimos sobre todo esto durante el otoño, el invierno y la primavera; en Navidades, Semana Santa y verano no lo hacemos, porque nos vamos de vacaciones.

En La Promesa más de setecientos niños y jóvenes, de hasta veinte años, compartían, hacinados, esa escuela destartalada, como el país. En Haití no hay Estado desde la sangrienta rebelión del 2004 que derrocó al presidente de un país ya destrozado por la inseguridad, la pobreza, la droga y el sida. Para colmo, durante este año cuatro huracanes han diezmado cientos de vidas humanas y campos cultivados. Haití es el país más pobre de América y tiene a ciento cincuenta países por delante y pocos por detrás en el índice de desarrollo humano de la ONU. Los haitianos son casi todos negros y católicos a su manera. Los haitianos tienen enseñanza obligatoria entre los seis y los doce años, aunque muchos no van a la escuela y las escuelas son insuficientes y deficientes. Los haitianos que adquieren una cierta formación emigran. Los haitianos no discuten sobre educación. En Haití no hay otoño, invierno ni primavera. Los haitianos no se van de vacaciones. Haití no es Tahití.

4 comentarios:

alunno maltratado dijo...

Totalmente de acuerdo con su artículo. Por un momento dude sí usted era el mismo que hace años era Delegado de Educación o por el contrario me habré confundido de personaje. Esta claro que no.
Hace un par de años, solicitamos una entrevista con usted, cuando era Delegado, para exponerle un maltrato psicológico por parte de un docente. La solicitud se hizo personalmente varias veces a una de sus secretarias, ante la tardanza; se curso por registro e incluso por medio del correo electrónico, la callada por respuesta fue lo único que obtuvimos.
La actitud tomada por usted, en el presente caso dice mucho de una persona de izquierdas y a quien se le supone una sensibilidad con estos temas. Prueba de ello es el excelente artículo que hoy publica y que he leido.
Sr. Armas, no pedíamos otra cosa, que ESCUCHARA, investigara y obrara en consecuencia. ¿Pedíamos tanto?.
De qué sirve campañas contra la violencia de género, si quienes tienen el deber y la obligación de erradicarlas de la sociedad y de los centros de enseñanza cuando tienen responsabilidades políticas no actúan ni escuchan a quienes sufren la injustica y el maltrato psicológico.
De qué me sirve su artículo, si por otro lado la forma de actuar, me ha demostrado una falta total de coherencia con lo que pregona.

rojillo dijo...

No suelo responder a comentarios de quien tiene la amabilidad de entrar en este blog y, libremente, exponer lo que quiera. Dicho de otro modo, el espacio de comentarios es para los lectores; no deseo que se convierta en un foro de diálogo con el autor. No obstante, rompo la norma en relación al comentario "alumno maltratado". Lo hago porque en mi frenética etapa como Delegado Provincial de Educación resolví varios casos de denuncias sobre maltrato escolar, siguiendo siempre el mismo procedimiento: denuncia formal, traslado a la Inspección Educativa, envío al centro, si procedía, del Equipo de Orientación Específica (E.O.E.)y, si detectaba una mínima posibilidad de acoso o maltrato a partir de los informes de los profesionales, traslado a la Fiscalía. Desconozco el caso concreto que se plantea. Sin embargo, si no lo tuve en cuenta, si falló el sistema o si fallé yo, sólo me cabe pedir disculpas. Disculpas que al que sufre el problema le sirven de poco. Y menos le sirve todavía que le diga que las dificultades que tuve en la Administración Autonómica fueron precisamente por exceso de coherencia. Para él serán excusas.

jepero dijo...

Te dejo aquí este artículo, no encuentro tu direccion de correo.
Jesús Pedrosa.

(Artículo del escritor español Arturo Pérez-Reverte,
publicado en 'ElSemanal' el 15 de noviembre de 1998 ,
y que ahora, diez años después,
parece una visión de Nostradamus) .


Los Amos del Mundo / Arturo Pérez-Reverte


Usted no lo sabe, pero depende de ellos. Usted no los conoce ni se los
cruzará en su vida, pero esos hijos de la gran puta tienen en las manos,
en la agenda electrónica, en la tecla antro del computador, su futuro y
el de sus hijos.Usted no sabe qué cara tienen, pero son ellos quienes lo van a mandar al
paro en nombre de un tres punto siete, o un índice de probabilidad del
cero coma cero cuatro.

Usted no tiene nada que ver con esos fulanos porque es empleado de una
ferretería o cajera de Pryca, y ellos estudiaron en Harvard e hicieron
un máster en Tokio, o al revés, van por las mañanas a la Bolsa de Madrid
o a la de Wall Street , y dicen en inglés cosas como long-term capital
management , y hablan de fondos de alto riesgo, de acuerdos
multilaterales de inversión y de neoliberalismo económico salvaje, como
quien comenta el partido del domingo.

Usted no los conoce ni en pintura, pero esos conductores suicidas que
circulan a doscientos por hora en un furgón cargado de dinero van a
atropellarlo el día menos pensado, y ni siquiera le quedará el consuelo
de ir en la silla de ruedas con una recortada a volarles los huevos,
porque no tienen rostro público, pese a ser reputados analistas,
tiburones de las finanzas, prestigiosos expertos en el dinero de otros.

Tan expertos que siempre terminan por hacerlo suyo. Porque siempre ganan
ellos, cuando ganan; y nunca pierden ellos, cuando pierden.
No crean riqueza, sino que especulan. Lanzan al mundo combinaciones
fastuosas de economía financiera que nada tienen que ver con la economía
productiva. Alzan castillos de naipes y los garantizan con espejismos y
con humo, y los poderosos de la Tierra pierden el culo por darles coba y
subirse al carro.

Esto no puede fallar, dicen.. Aquí nadie va a perder. El riesgo es
mínimo. Los avalan premios Nóbel de Economía, periodistas financieros de
prestigio, grupos internacionales con siglas de reconocida solvencia.

Y entonces el presidente del banco transeuropeo tal, y el presidente de
la unión de bancos helvéticos, y el capitoste del banco latinoamericano,
y el consorcio euroasiático, y la madre que los parió a todos, se
embarcan con alegría en la aventura, meten viruta por un tubo, y luego
se sientan a esperar ese pelotazo que los va a forrar aún más a todos
ellos y a sus representados.

Y en cuanto sale bien la primera operación ya están arriesgando más en
la segunda, que el chollo es el chollo, e intereses de un tropecientos
por ciento no se encuentran todos los días. Y aunque ese espejismo
especulador nada tiene que ver con la economía real, con la vida de cada
día de la gente en la calle, todo es euforia, y palmaditas en la
espalda, y hasta entidades bancarias oficiales comprometen sus reservas
de divisas. Y esto, señores, es Jauja.

Y de pronto resulta que no. De pronto resulta que el invento tenía sus
fallos, y que lo de alto riesgo no era una frase sino exactamente eso:
alto riesgo de verdad.


Y entonces todo el tinglado se va a tomar por el saco. Y esos fondos
especiales, peligrosos, que cada vez tienen más peso en la economía
mundial, muestran su lado negro. Y entonces, ¡oh, prodigio!, mientras
que los beneficios eran para los tiburones que controlaban el cotarro y
para los que especulaban con dinero de otros, resulta que las pérdidas,
no.

Las pérdidas, el mordisco financiero, el pago de los errores de esos
pijolandios que juegan con la economía internacional como si jugaran al
Monopoly, recaen directamente sobre las espaldas de todos nosotros.

Entonces resulta que mientras el beneficio era privado, los errores son
colectivos, y las pérdidas hay que socializarlas, acudiendo con medidas
de emergencia y con fondos de salvación para evitar efectos dominó y
chichis de la Bernarda.. Y esa solidaridad, imprescindible para salvar
la estabilidad mundial, la paga con su pellejo, con sus ahorros, y a
veces con su puesto de trabajo, Mariano Pérez Sánchez, de profesión
empleado de comercio, y los millones de infelices Marianos que a lo
largo y ancho del mundo se levantan cada día a las seis de la mañana
para ganarse la vida.


Eso es lo que viene, me temo. Nadie perdonará un duro de la deuda
externa de países pobres, pero nunca faltarán fondos para tapar agujeros
de especuladores y canallas que juegan a la ruleta rusa en cabeza ajena.
Así que podemos ir amarrándonos los machos. Ése es el panorama que los
amos de la economía mundial nos deparan, con el cuento de tanto
neoliberalismo económico y tanta mierda, de tanta especulación y de
tanta poca vergüenza.

alumno maltratado dijo...

Ante todo darle las gracias por contestar y por romper la norma de su silencio de este su blog. Uno entiende que sí sé construye un diario, es porque quiere decir algo y compartirlo con los demás, para que seamos partícipes. Igualmente, sí añade un apartado de comentarios, será para conocer la opinión del lector. En caso contrario haga la advertencia de rigor y la próxima vez nos abstenemos. De todos modos, Don Pedro, las críticas si son rigurosas y documentadas, son una buena praxis democrática.
Que mi tema personal no era el lugar para hacérselo saber, totalmente de acuerdo, pero dígame sino dónde. Empatice por un momento con mi situación, cree usted que estaría trayendo a colación un desagradable incidente del cual no habia sido, ni fui, ni seré; la única víctima. Que desconocía el caso que le planteo, es un hecho, cómo lo va conocer, sí ni tan siquiera nos ha escuchado. No he puesto en duda el procedimiento seguido por usted, sino la omisión del trámite de audiencia. No fallo el sistema, sino usted, con su aptitud y ese exceso de coherencia que dice tener en su labor, se demuestra Sr. Armas y sí alguna vez esta en cargo público-político; escuche a quien pide su mediación.
Por mi parte doy por zanjado el asunto.
Atentamente
alumno maltratado