Cole sin cristos

sábado, 22 de noviembre de 2008

Por fin, un juez ha ordenado la retirada de los símbolos religiosos de un colegio público. En las aulas y espacios comunes de un colegio de Valladolid ya no habrá cruces, sin cristos, ni crucifijos, con cristos. Treinta años de Constitución, para que se cumplan sus artículos catorce, sobre la no discriminación por razón religiosa, y dieciséis, sobre la libertad de creencia. Gracias, señor juez. Gracias, señores padres denunciantes. Los demócratas de este país les debemos una. Han sentado precedente jurídico y cívico.
Se trata de símbolos. Los símbolos merecen un respeto. Los ciudadanos también. Los niños más. La sentencia obliga a la retirada de cruces y crucifijos para respetar los derechos fundamentales de los niños durante una etapa básica en la conformación de su personalidad, ya que dichos símbolos podrían “provocar en esos menores el sentimiento de que el Estado está más cercano a la confesión con la que guardan relación". La sentencia se fundamenta en jurisprudencia del Tribunal Constitucional relativa a la condición laica del Estado español.
Habrá integristas católicos que saquen otra vez el debate sobre el velo islámico. Respecto al mismo me remito a “Tupido velo”, publicado en junio. Habrá pusilánimes que saquen otra vez el debate sobre la multiculturalidad en el país. Respecto al mismo me remito a “Con S de Santidad”, publicado en julio. Dudas y más dudas, dudas bizantinas. No se crean que no creo. Creo, como Nietzsche, que el hombre creó a Dios a su imagen y semejanza. Pero, no para colgarlo de las paredes de los colegios.

6 comentarios:

EL FLAUTISTA DE HAMELÍN dijo...

D. Pedro, no creo que la sentencia, tratara de respetar el derecho de los niños, sino más bien, acatar un mandato constitucional recogido en nuestra Carta Magna; la aconfesionalidad del Estado, y el de un padre, que ha visto como vulneraban un derecho constitucional de su hijo menor.
Igualmente mencionar, la dejadez de los poderes públicos, que precedieron a los distintos gobiernos; estatales, autonómicos, que en este tema, han consentido y permitido, que esta simbología, perdurara y perdure en centros públicos.
Por otra parte D. Pedro, no olvide que; dependiendo del instrumento y del instrumentista, el sonido podía haber sido otro.
Dejemos a los niños aparte, no la invoquemos como moneda de cambio, preocupémonos de educarlos, educarlos y educar en el sentido más amplio de la palabra, para que el día de mañana, tengan los suficientes conocimientos para poder obrar en consecuencia y sean ellos los que decidan, según su leal saber y entender.
Por último Sr. Armas, lamento que ese demócrata que dice ser, en su ofuscación manifiesta hacia la Iglesia Católica, haya insertado una imagen de tan mal gusto. Esperemos que esa patología crónica que padece en su psique, no le haga perder fuerzas con otros temas de actualidad, mucho más importantes para este su lector. Mientras tanto, respeto a los demócratas que piensan de distinta forma que usted, por el simple hecho de su creencia religiosa.
Salud y Saludos cordiales.
El Flautista de Hamelín

Cenicienta dijo...

Sr. D. Pedro Armas.
He leído su artículo en referencia a los símbolos religiosos en los colegios públicos y su desbordante alegría por el dictamen del juez.
Quiero decirle que, viendo tanta hipocresía, cada día me siento más orgullosa de como mis padres me educaron; bajo unos principios cristianos y sí algo me enseñaron, fue a respetar las ideologías de los demás y no mentir.
Respeto que ese padre, le pueda molestar un crucifijo en la clase de su hija, pero lo que ahora no entiendo; es, cómo quiere que su hija participe en el Belén del colegio o que la Ministra Cabrera, deje a la libre elección de los centros la colocación de los crucifijos. ¿ A qué estamos jugando?.
En cuanto a usted, le recuerdo que en su etapa de Delegado de Educación, ya que tanto defiende los derechos de los niños; debería haberlo hecho también, cuando ha tenido quejas, no de niños que tienen crucifijos en sus clases, sino; de alumnos que han sido crucificados y machacados por profesores que vulneraron sus derechos fundamentales. Me hubiera gustado, que usted, al igual que ahora; hubiera salido en nuestra defensa y que, no nos cerrara la puerta de su despacho.
Veo que es usted, una persona muy desafortunada, por no haber recibido los mismos principios de valores que yo, aplicar la justicia por igual para todos.
En cuanto a la fotografía, me parece una falta de respeto. Jesucristo en la cruz, es un símbolo cristiano, que le guste a usted o no, debería respetar. Se supone que es usted de izquierdas y demócrata, pues empiece a respetar las ideologías de los demás, porque es un principio de nuestra democracia.

rojillo dijo...

Estimados Flautista y Cenicienta, valorados con el respeto que se merecen sus comentarios, sus creencias y los símbolos de las mismas, lamento haber molestado a alguna conciencia con esa imagen provocadora, que no irrespetuosa (en cuestión de gustos no entro), y completo mi opinión con un nuevo artículo breve: "Cristofilia". Salud y saludos.

Docente y Colorado dijo...

Me encanta que el sacro santo imperio católico y de derechas salga a relucir en bitácoras nada sospechosas. Es curioso como la aceptación y el tener que acatar unas leyes de ámbito estatal escuece a la más rancia de la derechona. No me toquen los crucifijos! No me toquen mis estampitas de santa Teresita! Señores y señoras cristianos muestren su simbología en sus casas o lugares de culto y déjennos a los no creyentes vivir en pecado. Los 40 años de dictadura católica han pasado a mejor vida hace 33, por mucho que le pese a los dos villalbeses insignes.

Anónimo dijo...

Pero hombre Pedro, que ganas de apoyar al papá "enrasé" y proetarra, ¿esto lo sabías?, porque resulta significativo. Amar la santurronería laica y denostar "lo nuestro", así sin necesidad, no te hace mejor, sólo te hará rico, vista la trayectoria.

Anónimo dijo...

Me parece bien que se quiten los simbolos en un colegio publico al que no es obligatoria la religion y tambien los alumnos creyentes de otras religiones se podrian sentir discriminados o alejados.