Chico de barrio

domingo, 2 de noviembre de 2008

Obama es un chico de barrio, de barrio negro de ciudad oscura. Yo soy un chico de barrio, de barrio mestizo de ciudad cristal. Obama y yo. Chicago y Coruña. Disculpas por la pretenciosa y dispar comparación, pero las coincidencias llevan a identificarse. Por algo vital, intrínseco, íntimo, me identifico con Obama y no con McCain. Ni Obama ni yo nacimos en esas ciudades, pero nos hicimos en sus barrios pobres. Olvídense de mí.

Aunque se formó en las prestigiosas universidades de Columbia y Harvard, Obama ha repetido en campaña que en los barrios pobres del sur de Chicago recibió la mejor educación. "Allí aprendí a escuchar a la gente y a no intentar resolver los problemas con una agenda predeterminada". Ahora es candidato a presidente del país más poderoso del Primer mundo. No se olvida de que en los Gardens de Chicago, el Cuarto mundo, la pobre y sucia trastienda de una ciudad rica, comenzó su vida laboral como trabajador social. Barrios con problemas laborales, en el rust belt o cinturón oxidado de la gran urbe, donde las factorías de la industria siderometalúrgica prolongaban su agonía o cerraban por la crisis del modelo fordista de producción. Barrios con problemas de residencia y salubridad, con predominio de viviendas de protección oficial, ocupadas en su mayoría por negros, muchas de ellas con contaminación estructural, debido al tóxico asbesto, y contaminación ambiental, en el aire y el agua. Barrios con problemas de inseguridad y narcotráfico en sus calles. Barrios pobres.

Admiro a quien se dedica a la política después de haber demostrado su valía en otros ámbitos duros. Cuando veo que se considera valor añadido de un líder, un mérito, el haber forjado toda su carrera personal al amparo de un partido político, desde la participación juvenil a la madurez, noto que falta algo básico en la conformación de su experiencia. La vida está ahí fuera. Conviene no convertir en líderes a individuos que la sociedad genera, sino a los que necesita. Suerte a ese chico de barrio.

1 comentarios:

Esther Fontán dijo...

Aunque todo parece indicar que BaraK Obama será el nuevo presidente de U.S.A., el pésimo sistema electoral americano (por cierto que si gana podría y debería reformarlo) esperemos que no nos dé un susto. A nivel electoral la primera potencia del mundo se comporta como una democracia "limitada" (por no decir bananera): diferentes sistemas de votación (incluso del mismo Estado), normas excluyentes (si no votas dos veces consecutivas ya no podrás votar), aparatejos digitales (nunca mejor dicho) de dudosas ubicaciones y funcionamiento....etc. etc.
Pero lo importante es que gane, por su país y por todos nosotros, a los que su sonrisa, su mensaje, su trayectoria vital, su sencillez,su convicción, sus ideales, nos han devuelto la ilusión y la confianza en el valor de la palabra. Se va un hombre que nunca debió ser presidente, el papel le ha ido muy grande; ahora vendrá (esperemos) uno que podrá escribir sin duda los mejores pasajes de la historia de U.S.A y lógicamente del resto del mundo...por que con él, todos, SI PODEMOS.