Puro machismo

viernes, 24 de octubre de 2008

Puro machismo: elegir a Sarah Palin para un puesto de máxima responsabilidad en el país más poderoso del mundo es como ponerle pintalabios a un cerdo. Palin es atractiva, pero no me atrae. No me atrae como sex symbol de mujer madura. No me habría atraído hace veintitantos cuando ganó el concurso de Miss Wasilla, su pueblo, y quedó segunda en el concurso de Miss Alaska, su estado. Unos años antes, tampoco me habría atraído como adolescente en el instituto de Wasilla, donde era la capitana del equipo de baloncesto, apodada “Sarah barracuda”, por su pundonor y dureza.
En el plano político, no me habría atraído como alcaldesa de Wasilla. Accedió prometiendo, como siempre hacen los neoconservadores, reducción de gastos e impuestos. Acabó imponiendo tasas para financiar un polideportivo y una pista de hielo, echando a policías y funcionarios no sumisos y proponiendo a su suegra como sucesora. Palin probó de esa medicina de favores a la familia cuando el senador Murkowsky, elegido gobernador de Alaska, estuvo a punto de proponerla para sucederle en el escaño, pero prefirió dárselo a su propia hija; a cambio, le ofreció la Comisión de petróleo y gas de Alaska. Hace un par de años Palin le devolvió la jugada, ganándole las primarias republicanas; poco después, se convirtió en la primera, y más joven, gobernadora de Alaska.
Como gobernadora de Alaska, tampoco me habría atraído. Revanchas políticas, investigaciones federales, campañas de imagen en revistas de moda, enchufismo de columnistas afines, sospechosos contratos multimillonarios con multinacionales, subvenciones a las compañías eléctricas, amparo a empresas petrolíferas para la explotación de yacimientos en reservas naturales, lucha contra el cambio climático, defensa de los responsables del cambio climático, pleito contra la inclusión del oso polar en la lista de especies amenazadas, gestión populista (por ejemplo, tarjeta de débito para gasto energético), paternalismo estatal… en suma, Palin fue, más que una gobernadora, una marioneta del capital.
Como prototipo de mujer tradicional, no me atrae. Miembro de la Iglesia pentecostal, tras su infancia en la católica, es cristiana postdenominacional y cree que “nuestros líderes nacionales están enviando soldados a Irak a una misión que es de Dios”. Miembro de Feministas provida, es contraria al aborto y a los matrimonios de homosexuales. Miembro de la Asociación nacional del rifle, es cazadora y pescadora. Miembro de la típica familia de Alaska, se presenta como ama de casa de clase media, amante de su marido (empleado de la British Pretroleum, empresario y deportista), sus cinco hijos (incluidos un joven militar destinado a Irak y una adolescente madre soltera), sus hamburguesas de alce, su moto de nieve y su hidroavión.
Como candidata a la vicepresidencia de los Estados Unidos, no me atrae. Nueve semanas y media han bastado para demostrar que no ha dado la talla política. El partido republicano se ha gastado ciento cincuenta mil dólares en vestidos, complementos, polvos y cosméticos, en lujosas tiendas de Saint Louis o New York, para hacerla más atractiva. Al descubrirse el dispendio, sus asesores han salido al paso con el convincente argumento de que "está previsto que la ropa sea cedida a una organización caritativa después de la campaña".
Palin acude, especialmente mona, a entrevistas televisivas, para contestar a cuestiones básicas, como cuál es el papel de los vicepresidentes, a lo que responde que "los vicepresidentes tienen verdaderamente un supertrabajo, no solamente apoyan al presidente, son como compañeros de equipo del presidente, pero también se encargan del Senado de Estados Unidos; pueden realmente implicarse con los senadores e introducir muchas buenas reformas". Aunque se graduó en Ciencias Políticas por la Universidad de Idaho, el día que explicaron la separación de poderes no pudo asistir a clase, porque estaba cazando bisontes. Sin embargo, su fuerte es la política exterior. Preguntada en otra entrevista sobre las relaciones internacionales derivadas de la proximidad entre Rusia y Alaska, respondió que "nuestros vecinos en Alaska son dos países extranjeros... y cuando Putin entra en el espacio aéreo, lo primero que ve es Alaska".
Los habitantes de la Norteamérica profunda se sienten identificados con el lenguaje sencillo, popular y doméstico de Palin. Los humoristas de “Saturday Night Live” también. Palin es ya parodia y morbo. Pero, como decía Zsa Zsa Gabor, “una mujer sólo retrocede para coger carrerilla”. No debe subestimarse a una mujer que fue Miss Simpatía. Puro machismo.

1 comentarios:

Esther Fontán dijo...

Pues sí, es ella, la viva imagen de aquello contra lo que las mujeres progresistas y de izquierdas venimos luchando desde siempre: la mujer "florero". Esa mujer que enfundada en trajes de marca hace de su familia y su físico su mejor y casi único mensaje de campaña; terror me da pensar que pudiese ser la "vice" del país más poderoso del mundo. Y digo yo, si la imagen que tienen los republicanos de las mujeres (espero que sólo de las suyas)es la de madres de familia, guapas, tontas e incultas ¿no les hubiese quedado mejor en el cartel Victoria BecKam? Cachis, sorry, no me acordaba que no es estadounidense...Pues mientras en EE.UU. pasa eso, aquí aguardamos esperanzadas a que Obama les devuelva a las norteamericanas (y a las mujeres en general)la capacidad de poner "los floreros" donde deben de estar: en el salón o en el recibidor de nuestras casas.