Mariconadas las justas

viernes, 31 de octubre de 2008

Mariconadas las justas, provengan de la realeza borbónica o de la curia vaticana. Según la Real Academia Española, una mariconada es “una mala pasada, una acción malintencionada o indigna contra otro”. Otro que puede ser marica, maricón o “maricoide”. La denominación del otro molesta menos que la falta de respeto al otro. La Reina Sofía y el Papa Benedicto han faltado al respeto a los homosexuales. Han cometido contra ellos una acción malintencionada e indigna, una real y clerical mariconada.
La Reina “comprende y acepta que haya personas con otra tendencia sexual”. Da igual, las hay y son sus súbditos. Pero le molesta que se sientan orgullosos por su condición, se suban a carrozas y salgan en manifestaciones. La Reina comprende y acepta que haya “personas que quieren vivir juntas, vestirse de novios y casarse”. Da igual, las hay y son sus súbditos. Pero le molesta que la ley permita la unión entre personas del mismo sexo y “que a eso lo llamen matrimonio, porque no lo es”. Da igual, nueve de cada diez súbditos aprobaron una Constitución por la cual la forma política del Estado es la monarquía parlamentaria. El Parlamento legisla. La Reina reina, pero no gobierna. God Save The Queen.
El Papa Benedicto no quiere que haya curas homosexuales en su iglesia, aunque sean célibes y castos. Da igual, los hay y los habrá. El Papa acaba de dar su visto bueno a un documento sobre admisión de futuros curas en el que se les exige "un sentido positivo y estable de la propia identidad viril, relación de forma madura con otras personas, capacidad de corregirse, gusto por la belleza entendida como esplendor de la verdad y la capacidad de integrar su propia sexualidad en consideración a la obligación del celibato". Da igual, resulta absurdo un casting tan exigente cuando las vocaciones son cada vez más escasas. El Papa, aunque posee el don divino de la infalibilidad, se equivoca a menudo, sin embargo, los que no deben equivocarse demasiado son los rectores de los seminarios, quienes, si el Espíritu Santo no está por la labor de asesorarles, podrán recurrir a psicólogos para detectar "graves problemas de inmadurez, como fuerte dependencia afectiva, notable carencia de libertad en las relaciones, excesiva rigidez de carácter, falta de lealtad, identidad sexual incierta y tendencias homosexuales fuertemente radicadas". Da igual, entre los psicólogos también habrá homosexuales. El Papa advierte que "no basta asegurarse de la capacidad de abstenerse del ejercicio de la genitalidad, sino que es necesario también valorar la orientación sexual". Da igual, el problema no lo tiene el Papa con la orientación sexual de los curas gays, sino con la de los pederastas de sacristía. God Save The Church.

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