Mano de santo

jueves, 2 de octubre de 2008

Mano de santo, dícese de un remedio muy eficaz. Zapatero y Rajoy han llegado al acuerdo de colocar al frente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo a un beato, candidato futuro a santo, San Dívar. El Presidente del Gobierno anunció la designación antes de que se reuniesen los vocales de dicho órgano, quienes, no obstante, le votaron luego por unanimidad.
Las virtudes que le adornan son: su discreción, su humildad, su prudencia, su ecuanimidad, su abnegada dedicación al trabajo, su inmaculada trayectoria profesional, su defensa de la independencia del poder judicial, su no adscripción a asociación judicial alguna, su adecuación a la plaza, su perfil institucional, su capacidad para pergeñar consensos, su talante conciliador, su neutralidad, su profunda convicción religiosa, su tradicional pensamiento católico, su celibato, su misa diaria… Virtudes que se resumen en una: su amor a la justicia, a Dios y al prójimo, como a sí mismo.
No es un prestigioso jurista, salvo para el prestigioso portavoz de justicia del Partido Popular, Don Federico Trillo. No ha impartido conferencias relevantes, salvo una en el arzobispado de Madrid sobre “el testimonio cristiano en la vida pública”. No se le conocen publicaciones relevantes sobre jurisprudencia, salvo que se consideren tales artículos en la revista de la Hermandad del Valle de los Caídos sobre la relación entre la justicia y el pensamiento de algún Papa. No ha dictado sentencias relevantes, salvo que se consideren tales las instrucciones de numerosos casos sobre crimen organizado, terrorismo o narcotráfico en la Audiencia Nacional.
Los conservadores, sean jueces, registradores de la propiedad o peones camineros, están encantados con este nombramiento sobrevenido. En el Consejo General del Poder Judicial habrá veinte vocales: nueve socialistas, nueve populares y dos nacionalistas (de la derecha catalana y vasca). El órgano se “despolitiza”, es decir, presenta un predominio absoluto de la derecha. Por si acaso, tendrá como Vicepresidente a Fernando de Rosa, ex Consejero de Justicia del popular gobierno autónomo de Valencia. El Presidente será el que desempate, con su voto de calidad y la inspiración divina, si fuera preciso.
Como bien dice San Dívar: "sólo en amar a Cristo y hacerle amar, en una vida coherente y cabal, se encuentra la única y verdadera Justicia". Cierto es, porque, como bien dice Santa Teresa de Jesús: “quien a Dios tiene, nada le falta; sólo Dios basta”. Aunque, como bien dice Perich: “la religión sirve para ayudarnos y consolarnos ante unos problemas que no tendríamos si no existiese la religión”. Amén.

1 comentarios:

PMM dijo...

Amén, también. La única objeción. ¿Habrá alguna vez una verdadera separación de los tres poderes? Y con ello, un adespolitización de la justicia?