Infierno calentito

sábado, 11 de octubre de 2008

Según palabra del Papa Benedicto, por tanto palabra de Dios, “el infierno existe y no está vacío”. Benedicto asegura, y, como es infalible, no se equivoca, que el infierno es un lugar concreto, corrigiendo así a su antecesor, pues, según palabra del Papa Wojtila, por tanto también palabra de Dios, “el infierno no es un lugar, sino la situación de quien se aparta del Santísimo”. No sé cuál es más infalible de los dos papas. En cualquier caso, según el Papa Benedicto, que es el actual gerente del infierno y el que sabe qué prestaciones ofrece, el infierno es un sitio lleno de gente castigada y equipado con los enseres imprescindibles para llevar una merecida mala vida después de la muerte. Benedicto ni siquiera se ha dejado influir por la doctrina del infierno vacío, minimalista, promovida por su amigo el teólogo suizo Urs Von Baltasar.
Benedicto ya ha advertido a todos, incluidos los del discurso blandito frente a la doctrina católica, apostólica y romana, de que no se piensen que la salvación es gratuita, universal e inmediata, como la sanidad española. En el Juicio Final habrá destinados al cielo y condenados al infierno. Además, según palabra de Benedicto, por tanto palabra de Dios, "el infierno, del que se habla poco en este tiempo, existe y es eterno". Si te toca, es para siempre. Antes lo teníamos claro. Existía el purgatorio, lugar de tránsito y purificación, al que acudían al final de sus días terrenales, entre otros, mediopensionistas, centristas y algunos socialdemócratas. Existía el infierno, lugar en el que acababan, por ejemplo, socialistas y rojos en general.
Asumiendo mi condición de firme candidato al infierno, me preocupa su ambiente, concretamente, las altas temperaturas. Soporto bien el calor de una isla caribeña y hasta la sofocante brisa carioca, pero me temo que en el infierno hace un calor sahariano. Supongo que no tengo elección y que la cosa no tiene arreglo económico. Pienso, como Borges, que es mejor creer que Dios no admite sobornos. Me quedaba la esperanza de que el cambio climático afectase también al infierno. Elevada consulta a un experto, me ha informado de que el cambio climático aumentará todavía más las temperaturas allí. Para los curiosos: el experto es el primo de Rajoy.

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