Bancarrota

domingo, 12 de octubre de 2008

Bancarrota podría ser el nombre de un indio navajo hoy integrado como exótico ejecutivo bien pagado en un gran banco de Manhattan. Sin embargo, bancarrota es ahora el nombre del descrédito del sistema financiero norteamericano. Bancarrota, descrédito, crisis. Crisis del sistema financiero, no crisis del sistema capitalista, como quieren ver algunos utópicos. No habrá nacionalizaciones masivas, ni los Estados Unidos van a perder la hegemonía mundial tras esta crisis. Como señala Noam Chomsky, “Estados Unidos tiene enormes ventajas. En cuanto a poder militar, probablemente supera a todo el resto del mundo junto. Es el único país que tiene un sistema militar en todo el planeta. Está más o menos emparejado económicamente con Europa, pero es homogéneo y está unificado”.
Actualmente, y por un tiempo que pocos se atreven a pronosticar, sufrimos una crisis derivada de la liberalización y del laissez faire de la banca en los Estados Unidos durante las últimas décadas. No obstante, ya en el siglo XIX Mark Twain avisaba a los norteamericanos de que “un banquero es un señor que nos presta un paraguas cuando hace sol y nos lo quita cuando empieza a llover”. Puestos a buscar referencias literarias sobre los excesos monetarios de los liberales, hasta el propio Cervantes avisaba en el siglo XVI de que “siempre los ricos que dan en liberales hallan quien canonice sus desafueros y califique por buenos sus malos gustos”; por ejemplo, Bush o Aznar; y es que, como decía Oscar Wilde, “un tonto nunca se repone de un éxito”. Yo pensaba que lo de la aldea global tenía que ver con la universalización de la información, la producción, la inversión, la investigación, la innovación y el desarrollo. Y resulta que quizás lo de la aldea global tenga más que ver con que estamos globalmente gobernados por aldeanos. ¡Qué Bancarrota, Manirroto y Manitú nos amparen!

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