Aborto a plazos

domingo, 21 de septiembre de 2008

El debate no es si una nueva ley del aborto responde o no a una demanda social, como repiten los conservadores. Lo importante es comprobar que la ley actual está desfasada. Para los más reaccionarios no es suficiente que, según un sondeo de Metroscopia, dos tercios de los españoles demandemos una ley de plazos. La gente no debate sobre este tema cada vez que toma café, pero toda mujer que ha de enfrentarse a la situación traumática de abortar merece el apoyo legal y, sobre todo, social. Y los médicos también.
Por fin, en el plano político, tenemos una suma sin complejos de populares y convergentes frente a un asunto en el que preferían no entrar desde 1985. Por fin, tenemos un acuerdo, el primero de la legislatura, entre socialistas y comunistas. Por fin, tenemos un giro a la izquierda, que quizás evite espantadas como aquéllas de ciertos próceres, aparentemente progresistas, a la hora de votar la ampliación de supuestos. Por fin, descartamos el imposible consenso con los conservadores.
En España el aborto es delito salvo en tres supuestos. Primero, violación denunciada. Segundo, graves taras físicas o psíquicas del feto, previo dictamen de dos especialistas. Tercero, grave peligro para la vida o para la salud física o psíquica de la madre, con el informe de un médico distinto al que practicará el aborto. En la violación y en la malformación fetal hay plazos: doce semanas para el primer supuesto y veintidós para el segundo. No hay plazo para el tercer supuesto.
La cuestión de los plazos está provocando situaciones dramáticas. Las malformaciones fetales a menudo son descubiertas después del plazo previsto para el segundo supuesto. Cuando es así, la ley obliga a que la madre concluya con su embarazo traumático. Si tiene suerte, hallará un médico sensible que dictamine un grave peligro para su salud psíquica, y podrá abortar. Más del 95% de los abortos están amparados en este tercer supuesto. Supuesto susceptible de interpretaciones e inseguridades jurídicas y médicas.
Toca ya una ley de plazos como la que hay en muchos países europeos. Por ejemplo, con la posibilidad de abortar hasta las doce semanas y a partir de ellas con unos supuestos mejor regulados. No hay que tener miedo a la capacidad de las mujeres para controlar su maternidad. Hay que darles a las adolescentes educación sexual y acceso fácil a la anticoncepción. En Holanda tienen la legislación menos restrictiva y tienen menos abortos voluntarios.

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