Flexiguridad

martes, 5 de agosto de 2008

En los últimos congresos socialistas se ha comenzado a debatir un nuevo concepto económico: la flexiguridad… ¿Flexiguridad? El corrector me subraya en rojo este palabro; yo también, porque no existe en español, pero parece que quiere existir. Según los teóricos, la flexiguridad es una solución mágica que resuelve los problemas de la economía a partir de la combinación “proteccionista” entre la protección del empleo, la protección de los parados y la protección de la empresa, sobre la base de una triple política activa, a su vez combinación entre una política activa de empleo, una política activa de apoyo al desempleado y una política activa de flexibilización del mercado de trabajo. Se trata, pues, de que el triángulo de la economía sea equilátero. Pero, la economía no es una figura geométrica tan simple; es un poliedro, con muchas caras, y a menudo un poliedro irregular.

¿Qué quiere decir flexibilidad del mercado laboral? En definitiva, despidos más rápidos, más fáciles y más baratos para las empresas, que, así, se adaptan mejor a las coyunturas económicas, optimizan beneficios y pueden volver a crear otro tipo de empleos. De tal manera, se protege la flexibilidad, no el empleo. El mecanismo viene funcionando, más o menos, en economías con unas tasas de paro muy bajas y con un mercado laboral que permite a los trabajadores cambiar, dignamente, media docena de veces de empleo a lo largo de su vida productiva. El modelo paradigmático, que se toma como referencia, es el de la economía danesa. Aunque la economía es ciencia de números, a veces la etimología ayuda. Cuando decimos que algo tiene flexibilidad, es que tiene la propiedad de encogerse y estirarse, o viceversa, y volver a su estado natural. En el ámbito empresarial no deja de ser un eufemismo. La empresa que se encoje pocas veces vuelve a su estado anterior y menos veces se estira para transformarse en una empresa mayor. Eso en coyunturas de bonanza, qué decir en coyunturas de crisis y en economías más rígidas (la española, por ejemplo). Los empresarios no reclaman flexiguridad o flexibilidad de plantillas, reclaman facilidad para el despido. Sin embargo, a los socialistas españoles la tercera letra de nuestras siglas nos obliga a un compromiso permanente con la clase trabajadora.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tienes razón, el concepto tiene un tufo insoportable a tocomocho teórico. Parece un concepto pensado para lubricar los rígidos y para algunos trasnochados idearios de quienes no creen en el despido libre, en que el trabajo sea una mercancía.
Lo moderno es que todos seamos empresarios y no haya asalariados, que funcione el mercado... si,si ja,ja ya sabemos...
Un saludo

jandrescm dijo...

Boas Pedro,

Esta teoría supón que as empresas poidan cambiar rapidamente a súa estratexia dependo da demanda do mercado, e dicir, unha empresa a través da flexibilidade de contratación pode contratar un perfil de traballador ou outro dependendo das necesidades do momento. Noutro sentido, pode despedir o traballador se non se axusta a necesidade do mercado. Aínda que tamén é certo, que os traballadores temos que actualizarnos, formarnos para adecuarnos as necesidades do mercado, isto o permite a flexigurida-
de a través das políticas de formación e reinserción laboral, sen esquecernos, por suposto da protección social ao desempregado.

rojillo dijo...

Boas jandres. A matización é válida, pero, máis aló da teoría, ¿coñeces algún traballador ben formado, ata reciclado, que fora reinsertado laboralmente trala “flexibilización” da súa empresa de orixe, en condicións semellantes ás que tiña? Refírome ao momento presente; a reconversión industrial foi outra cousa. Nembargantes, recoméndolle ao que queira afondar no asunto que acuda ao teu artigo: “Flexiguridade ou flexibilidade, dous conceptos, unha mesma realidade”, en http://manifiestosinoportunos.wordpress.com, aínda que sigo mantendo que son a mesma realidade… para os empresarios (vena sindicalista). Unha aperta de rojillo.