Lenguaje sexista

miércoles, 30 de julio de 2008

Y va la ministra de Igualdad y habla de las “miembras”, para que el personal se vaya acostumbrando, según dice. Y van otros, compañeros políticamente incorrectos o adversarios políticamente encantados, y la critican por feminista, por cursi o por inventar el palabro (para los que duden: un palabro es una palabra mal dicha o estrambótica). Y voy yo y me pregunto si alguno de esos hombres que critican a la ministra es políglota, o sea, versado en varias lenguas. No creo, porque, si dominase varias lenguas, sería un hombre polígloto. Una mujer, incluso ministra, puede ser políglota, un hombre no. Por ejemplo, un hombre que habitualmente se expresa en un áspero castellano, en la intimidad habla catalán y en las conferencias castiga al auditorio con un críptico spanglish (incomprensible incluso para un “espalda mojada chicano” que acabe de cruzar el río Bravo) es un auténtico polígloto. No sabemos si es polígloto porque se ha formado en buenos y caros colegios multilingües, porque ha viajado mucho o porque es autodidacto. Sí, autodidacto. El hombre que se instruye por sí mismo es autodidacto. La mujer es la que puede ser autodidacta. A ver si nos entendemos, que para eso tenemos la lengua o las lenguas.

1 comentarios:

Daniel Casal dijo...

Gracias Pedro, verás como te engancha esto de los blogs, animo y en breve te enlazo.

Saludos.
Dani.